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lunes, 7 de octubre de 2013

El monitor Huáscar, Grau y el sentimiento peruano en torno a su brillante trayectoria.

Por: Juan Carlos Flórez Granda - SEHCAP
jcflorezg@gmail.com


 “Lo único que puedo prometer es que si
 el Huáscar no regresa triunfante
al Callao, tampoco yo regresaré”
(Miguel Grau)


El nombre “Huáscar” trasciende al arma (buque) y debe su fama a dos grandes marinos: Germán Astete, quien probó su gran maniobrabilidad y eficacia en el combate de Pacocha el 29 de mayo de 1877 contra los navíos ingleses Amethyst y Shah; y el último, el almirante Miguel Grau en 1879 durante la guerra contra Chile.
Actualmente relacionamos la historia del monitor “Huáscar” cuando hablamos de Miguel Grau y sus hazañas, quien puso en jaque durante seis meses a toda la escuadra chilena hasta sucumbir el 08 de octubre de 1879, opacando en cierta forma lo ya hecho por su anterior comandante Astete.

Por lo trascendental de la pasada guerra recordamos a Miguel Grau muy ligado al monitor “Huáscar” y es difícil pensar por separado esta relación. No hay “Huáscar” (como arma) sin pensar en Miguel Grau.

La fatídica mañana del 08 de octubre después de una tenaz defensa peruana, los peruanos en un acto desesperado, al no tener más armas ni dotación para defenderla, abrieron las válvulas para inundarla a fin que no cayera en manos enemigas pero es tomado a tiempo por los chilenos evitando su hundimiento:  Fue llevado a Mejillones y posteriormente a Valparaíso. 
Una vez reparado, combatió durante todo el tiempo que duró la guerra contra las fuerzas peruanas. El “Huáscar” como arma dejó de ser el trofeo preciado y pasó a ser enemigo peruano, mientras los artilleros solo apostaban a tratar de destruirlo.

En manos de Chile este buque no hizo mucho y demostró durante la guerra que sus comandantes no estuvieron en la talla de la fama del buque, como Thomson, durante el combate de costa de Arica del 27 de febrero que, sabiendo que tenía un radio de tiro mayor por los nuevos cañones de retrocarga que reemplazaron a los de 300 de avancarga originales, en un acto de alarde se acercó temerariamente a las fortificaciones de Arica, acertando el monitor peruano “Manco Capac” un proyectil del  500 libras, matándolo instantáneamente y enviando al monitor de nuevo a dique.  

Actualmente lo que se ve en Talcahuano es una nave muy similar con ese nombre que nos recuerda a los peruanos la hazaña de Grau pero como arma es muy distinta y casi todas sus partes, incluyendo calderas, torre, cañones y planchas, no son las originales. Durante y posterior a la guerra sufrió varias modificaciones y restauraciones hasta la actualidad. En general es un buque que está  bien cuidado y mantenido como reliquia y museo donde se honran a tres comandantes muertos en su cubierta: Prat, Thomson y sobre todo Grau a quien se le debe la real fama de este buque y sin querer, para que las futuras generaciones no olviden la leyenda peruana del “Huáscar”. Hablar del monitor "Huáscar" es pensar en Grau y sus hazañas y todos los que conocen la historia de la pasada guerra de 1879 no dejan de relacionarla.

Sin la historia peruana de este buque y las hazañas de sus dos comandantes, quizás hoy no hubiera tenido la atención que hoy tiene y en su época hubiera acabado como cualquier otro buque, vendido como chatarra o abandonado en algún fondo al olvido.

En Chile, o parte de la población chilena se tiene la idea que el "Huáscar" es un trofeo de guerra. Pero irónicamente los que piensan así no dejan de alimentar sus épicas historias y como tal, mantienen viva la memoria de Grau y sus tripulantes, así como La Esmeralda de Prat. Otra parte de la población lo considera un museo donde se conmemora a los tres comandantes que murieron en su cubierta.
A pesar que este buque no es el original siempre despierta sentimientos,  recuerdos y visitas de peruanos por lo que representa su nombre e historia.

He conversado durante años con varios marinos e historiadores de carrera sobre el “Huáscar” y el destino que debería tener y las respuestas coinciden en su totalidad. El solicitar la devolución o soñar reclamarlo es una equivocación total. Su fama terminó el 08 de octubre en el combate de Angamos con la muerte de Grau y la tenaz defensa de sus tripulantes.
Soy de los que están totalmente de acuerdo que este buque se debería de hundir en el mismo lugar donde fue capturado en un hipotético caso que Chile tuviera la disposición de devolverlo. Creo que ese sería un final simbólico y el mejor tributo que se le haría a la tripulación del monitor peruano.

Equivocadamente hay voces que insisten en la devolución de este buque al Perú. Creo que desconocen los pormenores y la consigna de Grau.

Chile tiene hoy a un “Huáscar” enemigo peruano durante la mayor parte que duró la guerra, dejando de ser un trofeo de guerra para haberse convertido en un arma más. Y claro que despierta emociones para los peruanos. Afirmo que debería quedarse donde está. El “Huáscar” chileno yace en Talcahuano impecablemente mantenido por la Armada de ese país y a pesar que fue un arma utilizada contra el Perú en el pasado, su verdadera fama e historia tiene firma peruana gracias a un Miguel Grau de gran recordación en la historia mundial.





jueves, 4 de febrero de 2010

Testimonio del Combate de Angamos.

Mucho se ha escrito sobre Miguel Grau y su heróica hazaña de mantener en jaque a toda la escuadra chilena durante 6 meses utilizando solo un pequeño blindado fabricado en los artilleros de la casa  Laird & Brothers, en el año 1864.  La historia legendaria del "Huáscar" y su recordación se le debe a dos de sus comandantes: Luís Germán Astete quien el 29 de mayo 1877 se enfrentó a los navíos ingleses "Shah" y "Amethyst", en el denominado "Combate de Pacocha", sacando a relucir la gran maniobrabilidad del buque, y Miguel Grau Seminario durante la campaña naval de 1879 hasta el combate de Angamos, contra la escuadra chilena.

El "Huáscar", ya en manos chilenas careció de un comandante con suficiente brío para emular la pericia de estos dos grandes marinos peruanos, sobre todo con Miguel Grau. Una vez muerto, la tripulación actuó a la medida de las circunstancias con comprobado heroísmo hasta que ya no pudieron hacer nada para evitar la toma de este blindado sin ser rendido. Me atrevo a decir que el "Huáscar" murió con Grau, quedando solo el recuerdo y su legendaria fama.

A principios de enero del 2010 estuve digitalizando el archivo de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia (BSFI), y encontré en el Libro de Actas de 1935, el relato de un conocido héroe sobreviviente que sirvió en el buque como guardiamarina: El Sr. D. Manuel Elías Bonnemaison. La riqueza de su relato nos transporta, como lo hizo con el escribano de la BSFI, a los hechos mismos del 08 de octubre, sacando a relucir detalles que nunca antes, al menos en los libros que he leído, se habían dado a conocer.
Creo que el documento enriquece y aporta más luces sobre lo ocurrido ese día. Aquí parte de la transcripción, la cual he respetado todas las puntuaciones.


Sesión de Junta General Ordinaria del Sábado 5 de Octubre de 1935.
Presidencia del Sr. General Juan M. Zuloaga

Orden del Día:

Una vez en esta estación, el señor General Presidente anunció que el distinguido miembro activo de la sociedad Sr. D. Manuel Elías Bonnemaison, defiriendo a invitación de la presidencia, haría el relato del combate de Angamos, al que tuvo el honor de asistir en calidad de Guardiamarina del legendario “Huáscar”.

Ocupa la tribuna en medio de calurosos aplausos, el Sr. Elías Bonnemaison, quien da comienzo a su relato expresando que recoge este espontáneo aplauso como un laurel más que agregar a la corona inmarcesible del Almirante Grau cuyos actos de supremo heroísmo le han llevado, a partir del 8 de Octubre de 1879, al pináculo de la gloria donde ocupa sitial propio y preferencial al lado de los más grandes y esforzados guerreros del Perú. Grande entre grandes, héroe entre los héroes, el recuerdo respetuoso de la memoria del Almirante Grau es – dice – la más acertada forma de rendir homenaje a sus virtudes gloriosas.

Agradece luego, el Sr. Elías Bonnemaison, la invitación de la presidencia que le permite ocupar la tribuna de la sociedad, tantas veces enaltecida, y que, por estar dedicada a la exaltación perenne de nuestro pasado histórico – tan pródigo en hechos admirables – como enseñanza para el futuro, es la tribuna más apropiada para describir la epopeya que tuvo a Punta Angamos por escenario, y por figura central al Almirante Grau y su débil y valiente Monitor símbolo del alma nacional en aquellos angustiosos momentos.

Dijo no traer documentación alguna, como no sea la que proporciona la memoria, en la que han permanecido fuerte e indestructiblemente grabados cada uno de los detalles de la campaña del “Huáscar” y su culminación excelsa; tan grande fue la impresión de aquellos actos presenciados en la adolescencia, casi en la niñez, como un deslumbramiento que, en vez de amenguar se acrecienta con el correr de los años, cuando al calor de la reflexión madura adquiere sus verdaderos caracteres de imponente grandiosidad.

Sin hacer discurso ni conferencia – dijo – solo quiero esbozar un simple relato del término admirable de la campaña del “Huáscar”, la que, a pesar de ser tan corta, llena sin embargo, tan grande espacio en la historia y en el tiempo.

El 26 de setiembre – dice el Sr. Elías Bonnemaison – se embarcaba en Arica el Almirante Grau, para lo que iba a ser la última de sus expediciones. Había recogido ya las últimas instrucciones del Director de la Guerra, y los que estuvieron cerca de él en aquellos instantes le oyeron repetir frases que constituían un enigma. En efecto, el Almirante, que tenía la costumbre de pensar en alta voz, decía una y otra vez, “Que yo no quiero gloria!, Qué locura!”. Palabras estas que habrían de ser descifradas más tarde, cuando fue posible conocer las circunstancias que rodearon el postrer y fatal viaje del “Huáscar”.
Detalla el Sr. Elías Bonnemaison las alternativas del recorrido del Monitor, que acompaña primero al Rímac hasta Iquique y forma luego convoy con la “Unión” con la que sigue rumbo a la aventura, como tantas otras veces, hasta el 4 de Octubre, que recala cerca de Coquimbo.

Explica el estado de ánimo de los tripulantes y oficialidad, al conocer que el buque se acercaba a los puertos más fuertes y mejor guarnecidos del enemigo, sin que las condiciones en que navegaba le permitieran afrontar con éxito, con el mismo éxito de otras oportunidades, el riesgo de un encuentro serio. Circunstancia esta que permitía suponer, casi con certeza, el propósito deliberado del Almirante Grau de ofrendar al país la gloria que de él se reclamaba, aún a costa del sacrificio de su barco y de sus compañeros, en los que no alentaba otro impulso que la obediencia ciega a su comandante y el anhelo de ofrendar sus vidas por la patria.

Continúa refiriendo el arribo a Coquimbo, el 6 de Octubre, después de haberse detenido en las afueras del puerto, para reparar una avería en la maquinaria del Monitor y trasbordar combustible de la “Unión”. Manifiesta cómo después de haber abandonado Coquimbo, se arribó a Tongoy, lugar este donde el Almirante recibió informes insidiosos respecto al estado de la escuadra chilena, que la hacían aparecer momentáneamente debilitada.

Explica que el día 7 de Octubre, después de haberse reparado una nueva descompostura en la máquina del monitor, entró el convoy al puerto de Antofagasta, de donde salió a las cuatro de la mañana del 8, avistándose a poco tres humos, que se creyó fueran de los barcos adversarios “Blanco Encalada”, “Covadonga” y “Cousiño”.

El “Huáscar” emprende entonces marcha forzada, con gran desgaste de su maquinaria, que perdía enorme cantidad de vapor y estaba expuesta a explotar de un momento a otro.
Desde aquel momento, declara, ya estaba trazada la disyuntiva: Escapar a la persecución o sucumbir.

“Se gana terreno visiblemente – añade – y la 1ª. División enemiga va quedando al sur, cuando se avistan otros tres humos, que se supone – a estar a las informaciones proporcionadas al Almirante en Tongoy – ser de los transportes que se decía navegaban convoyados por el “Blanco”.

A poco se advierte el error viéndose que se trata de la 2ª. División de la escuadra chilena, que encabeza el “Cochrane”. Era ya el instante supremo y se ordena el toque de “zafarrancho de combate”. Y es entonces, dice el Sr. Elías Bonnemaison, que interviene un factor que, si bien personalmente, me resisto a admitir, precisa reconocerle a veces aciaga influencia. – Es la fuerza del destino. – Ese algo impalpable que trueca a capricho todas las posibilidades y escapa a todas las presunciones. – Es así como, al toque de combate, se dispone una maniobra repetida a diario sin interrupción: El cambio de timón de comando por el combate – gobernado éste desde la torre –; cambio que se hacía con aparejos. – Sucede lo inesperado. Se rompe un aparejo y el buque, por el momento sin gobierno, va perdiendo gradualmente la ventaja alcanzada, y la distancia que separaba al “Huáscar” de la 1ª.División se reduce velozmente, de 4000 á 2000 metros. Se estrecha más y más el cerco y el Almirante Grau da la orden definitiva, de afirmar el pabellón y dar los primeros disparos.

Eran las 9 de la mañana del 8 de Octubre.

“El “Cochrane”, seguro de su blindaje, avanza hasta ponerse a 500 metros para romper sus fuegos con efectividad tremenda. El Almirante Grau, con el busto fuera de la Torre, da sus órdenes con voz entera y serena. – Está ya inutilizado el cañón de la derecha, cuando una granada penetra a la torre y materialmente barre a todos sus ocupantes. Del Almirante Grau solo queda, como postrer despojo, el fragmento de una de sus piernas. – Asume el mando el Teniente Rodríguez, e intenta, como recurso desesperado, espolonear al “Cochrane” y hundirse con él; pero esta maniobra es evitada, merced a las mejores condiciones marineras del “Cochrane”, y el “Huáscar” solo roza sus flancos para recibir al paso terrible y devastadora carga.

Cesa breves instantes el cañoneo y el teniente Rodríguez advierte que el pabellón del barco ha caído, por efecto de la rotura de las drizas. Pide un voluntario para reponerlo y el marinero Massé cumple la orden, restaurando el pabellón y arrancando, con ese acto, un sonoro “viva el Perú.

Prosigue el despiadado ataque y el “Huáscar” es blanco de todos los buques adversarios. El teniente Aguirre recibe terrible herida en el vientre y no hace otra cosa que abrocharse la levita y diciendo “no es nada” continúa en su puesto hasta caer exánime. El Teniente Palacios le imita y el teniente Ferré es volado cuando se le conducía a la enfermería. – Ya ni asistencia médica es posible prestar. – El Dr. Távara, herido, el Dr. Rotalde y el practicante Canales solo quieren ya cumplir con su deber de peruanos y empuñan rifles para sumarse a los defensores del Monitor. Este, sin gobierno, da vuelta locamente y describe giros y hace embestidas fantásticas que podrían tomarse por la agonía de un titán.

La tragedia llega a su fin. El Teniente Garezón reúne a los oficiales sobrevivientes y se decide hundir el barco, ordenándose que las válvulas sean abiertas. – Se detiene el buque y entonces es abordado por lanchas de los barcos contrarios, cuando solo 35 tripulantes, de los 204 del Monitor, permanecían indemnes y ya carentes de armas para la defensa, pues todas las existentes abordo habían quedado inutilizadas. – Los elementos de previsión traídos por el enemigo impiden el hundimiento del “Huáscar” que va a ser varado en Mejillones, para ser exhibido después como mudo ejemplo de cumplimiento de deber militar.

Lee, para confirmar estas frases, la descripción que un corresponsal chileno hace del estado desastroso, horripilante por lo sangriento, en que quedó el “Huáscar” con su carga gloriosa de cadáveres, de moribundos y malheridos.

Recuerda que el Teniente Garezón dejó constancia que el “Huáscar” permanecía al tope al ser abordado, y glosa las frases admirativas que, al contemplar a los jóvenes oficiales sobrevivientes en la cámara del “Cochrane” pronunciara un oficial chileno, diciendo: “¡ Y estos niños son los héroes del “Huáscar”; los que nos han tenido en jaque durante tantos meses!”.

Para terminar, dice, cabe, no hacer un elogio – que bastante han sido hechas con estricta justicia – sino rendir homenaje respetuoso a todos los que cayeron en la acción, alcanzando la inmortalidad por el valor de su patriotismo. Y cabe también afirmar que no hubo un momento de indecisión, un rasgo de debilidad a bordo del “Huáscar”. Todos sus tripulantes fueron dignos del ejemplo de su Comandante y oficiales.

Recojámonos – expresa – “en el recuerdo de la bravura de esos hombres que es la de todos los marinos y soldados del Perú, pues soy de los que creen que en cada uno de nuestros marinos hay un Grau y en cada soldado un Bolognesi. Y, para no prolongar este momento de emoción, en el que siento agitarse y conmoverse las fibras más íntimas de mi alma, con mi invocación a los que el 8 de Octubre de 1879 merecieron bien de la Patria, yo ruego que, puestos en pié, les tributemos el homenaje de nuestra veneración y recuerdo”.

En pié, por breves instantes, los señores socios tributaron el emocionado homenaje sugerido por el Sr. Elías Bonnemaison, quien fue después larga y entusiastamente aplaudido.

El Sr. General Presidente expresó que el Sr. Elías Bonnemaison acababa de hacer, con la elocuencia de su verbo y la autoridad de su palabra, vívido relato de la campaña del “Huáscar”, haciendo renacer la emoción, sin paralelo, que agitó al país, el seguir anhelante las proezas del legendario barco y su intrépido Comandante.

Nadie con mayor autoridad que él – dijo – podría rememorar aquellos hechos, puesto que, subordinado de Grau en sus años juveniles, fue actor con ellos haciéndose acreedor al respeto y admiración de las nuevas generaciones, que miran en él al paradigma del honor y del deber del marino educado en la escuela de Grau, el inmortal.

Al agradecerle su valioso concurso en esta actuación consagrada al recuerdo de los hechos memorables que elevaron al “Huáscar” y sus tripulantes al pináculo de la gloria, presento al compañero distinguido, al sobreviviente del legendario Monitor, las congratulaciones más efusivas a nombre de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia.

domingo, 24 de mayo de 2009

Datos para la historia sobre las fortificaciones de Arica y su eficacia en los combates de febrero y marzo de 1880. Documentos del Archivo Panizo.

Juan Carlos Flórez Granda.(*)

Introducción.-

El 08 de agosto de 1868 Arica había sufrido años los efectos devastadores de un terremoto y posterior tsunami que había dejado la ciudad y puerto destruidos. No existía desde esa época fortificación alguna que protegiera esta importante plaza.

La declaración de guerra por parte de Chile el 5 de abril de 1879 sorprendió al Perú sin armas ni elementos suficientes para una adecuada defensa. Hablar de ello sería repetir lo que otros trabajos e historiadores han demostrado a través de todos estos años.

El presente trabajo tiene por finalidad mostrar un aspecto poco conocido sobre los inicios de las fortificaciones, publicando a su vez documentos del Archivo Panizo, los cuales conservo a través de la institución que dirijo y que en su conjunto podrán dar detalles de todo el proceso de fortificación hasta probar su efectividad en los dos únicos combates de costa, resaltando el gran aporte de las baterías del Norte comandadas por el Coronel Don Arnaldo Panizo durante el desbloqueo del puerto de Arica por la corbeta “Unión”. En todos los partes y transcripciones se ha respetado la puntación y errores ortográficos tal como aparecen en los manuscritos originales.

Inicios de los trabajos de fortificación.-

Al inicio de la guerra el contralmirante Lizardo Montero fue nombrado Jefe Político y Militar de los Departamentos del Sur. El 9 de abril asume el mando de la comandancia general de las baterías y fuerzas de Arica, trasladándose a esta provincia inmediatamente a continuar los trabajos de fortificación,[1] iniciados por el Prefecto de Tacna, Dr. Carlos Zapata y encomendados desde el 2 de abril de 1879, por Mariano Ignacio Prado, al coronel Arnaldo Panizo en el cargo de jefe de las fortificaciones.
Bajo su jefatura, Panizo trabajó conjuntamente con los ingenieros Teobaldo Eléspuru y Castillo, construyendo y artillando las Baterías del Norte: “San José”, “Santa Rosa” y “Dos de Mayo”, y las del Este uniéndose por una línea de fortificaciones pasajeras, cubriendo la retaguardia del Puerto y el Norte de las Baterías de “San José”[2].

Inspección de las baterías.-

El 13 de noviembre de 1879, una comisión compuesta por el los tenientes coroneles José Godines, Benigno Ostolaza y el sargento mayor José Lino Coello, tuvo por misión supervisar el estado de avance de las baterías del Norte, emitiendo un parte el cual adjuntamos el siguiente documento:

Comisión inspectora de la Baterías[3]
Y Fuerza de esta Plaza
Arica, Noviembre 13 de 1879

Bmto. Sor. Corl. J. de E. Mayor de las Baterías
Y Fuerza de esta Plaza.
S.C.

En cumplimiento de lo ordenado por U.S. para inspeccionar las baterías de esta plaza, en unión de los Sres. Jefes Coronel D. Beningno Ostolaza y Sarjento Mayor D. José Lino Coello, tengo el honor de dar cuenta a U.S. de la inspección que se practicado en las del Norte, mandadas por el Sr. Corl. D. Arnaldo Panizo, permitiéndome desde luego manifestar a U.S. la satisfacción que ha tenido la comisión al encontrar las citadas baterías en (…roto…) estado de adelanto, que no es fácil comprender que en el poco tiempo de su establecimiento se hayan emprendido trabajos de tanta importancia y significación que solo el patriotismo y constancia así como la inteligencia de su Primer Jefe y disciplina de sus subordinados, pueden haber dado cima á una obra que está llamada a dar un día de gloria al Perú.

Por el estado general que acompaño, verá U.S. que en este puerto se han construido tres Baterías. La primera denominada “Santa Rosa” con un cañón de 300 sistema Babasseur; la segunda “2 de Mayo” con un cañón del mismo sistema, y la tercera “San José” con dos cañones de 120 sistema Parrot. Estas baterías se encuentran con sus cañones bien montados; sus plataformas y polvorines de una construcción sólida y con arreglo á la perfección del arte. Así mismo hay en cada batería habitaciones para Jefes y Oficiales y cuadras cómodas y bien ventiladas para la tropa.

Inspeccionados prolijamente los proyectiles, pólvora, saquetes y su material en general, se encuentra todo completo y en perfecta seguridad y conservación.
El personal de los S.S. Jefes y Oficiales es cumplido; y a primera vista se comprende que cada uno en su puesto desempeña perfectamente las obligaciones de su cargo. Los individuos de tropa de que se compone la Brigada es de 110 hombres, divididos en 3 compañías, que sirven de dotación para cada Batería. Esta fuerza es demasiado reducida, y es de necesidad que se aumente al número de 200 hombres con la que se formarán cuatro compañías para el buen servicio de las tres Baterías, y haya como reemplazar las bajas que hubiera en un combate.
A pesar de no haber recibido el Jefe los libros, que le son necesarios para organizar la mayoría se encuentran cuadernos apropiados en que aparece el buen arreglo de su documentación todo conforme á las prescriciones de la ordenanza. La cuenta y documentos de caja, manifiestan la pureza y honorabilidad de los que la manejan.

Antes de concluir llamaré la atención de U.S. manifestándole que las citadas Baterías han hecho tres pedidos de cal, cimiento romano, pintura y otros artículos que son de imperiosa necesidad para la terminación de las obras. U.S. se servirá hacerlo así presente al Bto. S.C.A.C. Gral.

Seame permitido esponer a U.S. que con motivo de haberseme ordenado con precisión marchar al Morro de Sama para desempeñar una nueva comisión no pasé á U.S. oportunamente el presente parte, llevando un retardo que me ha sido imposible evitar.

Dios guie a U.S.
Firma: Godines.


El 09 de enero de 1880 Panizo es nombrado Comandante General de Artillería de Campaña:

“Sr. Coronel D.[4]
Arnaldo Panizo
S.C.

S.Sr. el Bnmto Sor. Contralmirante, Jefe Superior de los Departamentos del Sur, que conoce los méritos de Us. Ha tenido a bien nombrarlo Comandante General de Artillería de Campaña.
Comunícolo a Us. Felicitándolo por la prueba de distinción que merece sus aptitudes y patriotismo. Dios Guíe a Us.
José de la Torre.”

Publico a continuación los partes de los combates de costa correspondientes a la Comandancia General de Artillería de Campaña, cuyos borradores están incluidos en la serie de documentos del Archivo Panizo. Estos partes están apoyados por el parte del Jefe del Estado Mayor General del Ejército del Sur, el coronel José de la Torre. En ellos se revela un nuevo aspecto referente a la actuación victoriosa de la artillería de costa ante la amenaza chilena. Las cartas hablan por sí solas y describen diversas situaciones poco conocidas y que afianzan la sentencia que las fortificaciones de Arica fueron inexpugnables por mar.


1er. Combate de Costa: Narración documental.-


Comandancia General de
Artillería de Campaña

Arica, febrero 27 de 1880.

Sor. Coronel Jefe de E.M.G.

S.C.

A las 8am del día de hoy, me constituí como de costumbre, en los trabajos de fortificación de campaña que están bajo mi dirección y estando allí me llamó la atención la proximidad del “Huascar” á las baterías del “Morro” y desde ese momento creí inevitable un combate, el que no se dejó esperar; pues á las 9am rompió sus fuegos dicha batería.
Inmediatamente pasé a las baterías del Norte acompañado del Sargento Mayor D. Pedro Ugarteche, del injeniero señor Teobaldo Eléspuru, del secretario de esta Comandancia Sarjento Mayor Grdo. D. Ernesto Diez Canseco y del ayudante subteniente Don Gerardo Soria; donde encontrando a Us me ordenó tomara el mando de dichas baterías.

Constituíme en la de “Santa Rosa” que fue la primera en hacer fuego, á las órdenes del Mayor Ugarteche y servida por la 1ra. Compañía de la Brigada del Norte y la 3ra. de la Brigada de Campaña mandadas por el Sarjento Mayor Grdo. D: Nicanor García Goytizolo; siguiendo inmediatamente la de “San José” servida por la 4ta. Compañía de la Brigada “Artillería de Campaña” mandada por el Capitán Grdo. Eloy Caballero y a las ordenes del 2do. Jefe de este cuerpo, Sarjento Mayor Don Manuel Martinez; y la del “2 de Mayo” servida por la 2da. y 3ra. Compañías de la Brigada del Norte, á las ordenes del Comandante de las baterías Teniente Coronel Don Juan Pablo Ayllón.

El combate continuó contra el “Huascar” y la corbeta “Magallanes” que se le unió poco después hasta las 10h 30am dando comienzo de nuevo a las 11 y terminando a las 4pm, por haberse puesto el enemigo fuera de tiro, huyendo del monitor “Manco Capac” y de los fuegos del “Morro” y Baterías del Norte, haciendo los últimos disparos la de “San José”.

Los proyectiles arrojados por estas baterías ascienden á cuarenta: trece huecos y veinte y siete sólidos; siendo satisfactorio anunciar á Us. no haber ocurrido novedad durante el combate.
El Bnmto. Sor Contra almirante y Us., testigos oculares habrán quedado complacidos del entusiasmo y valor de los que combatieron bajo mis ordenes en las baterías del Norte.
Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de US: para los fines que estime conveniente,

Dios Guie a US
S.C.

(sf) Arnaldo Panizo.


2do. Combate de Costa: Narración documental.-


Comandancia General de
Artillería de Campaña

Arica, Marzo 17 de 1880.

Sor. Coronel Jefe de E.M.G.
Del 1er. Ejército del Sur.

S.C.

A las 5 horas del día de hoy, entró en este puerto nuestra corbeta de guerra “Unión”. A las 6 recibí orden de Us. De poner las Baterías del Norte en son de combate.
Trascurrió la mañana son novedad, hasta las 9 a.m. que en que “Huascar” hizo algunos disparos sobre la “Unión” que fueron contestados por ella inmediatamente; pero el “Huascar” se había colocado á tal distancia que hubiera sido inútil que las baterías de mi mando le hubieran hecho fuego; pues estaba fuera de tiro: á las 10 poco mas ó menos se retiró para regresar á la 1 p.m. é hizo de nuevo fuego contra nuestra corbeta que fue contestado por ella y por las Baterías del “Morro”.

Después de dos ó tres tiros del “Huascar” hechos fuera de nuestro alcance, pasó este monitor hacia el sur; al mismo tiempo el blindado “Cochrane” navegó rumbo á estas baterías para cruzar sus fuegos con los del “Huascar” sobre la “Unión” y habiéndose puesto a tiro, ordené romper inmediatamente los fuegos, lo que se hizo en el acto; logrando que el blindado chileno abandonara ese punto, navegando hacia el sur hasta ponerse fuera de nuestro alcance.

Poco después el “Huascar” que había estado tras la Isla sin hacer fuego, atravezó la bahía, seguida de uno de sus trasportes que se encontraba al Norte; en su travesía le hicimos fuego hasta que puesto fuera de nuestro alcance, mandé que cesaran estos.

El combate continuó hasta las 2h 45’ p.m; hora en que el blindado chileno hizo rumbo al Norte yendo a unirse con el “Huascar” y el trasporte, haciendo los últimos disparos nuestra bien mandada y tripulada corbeta, que impasible y serena recibía momento por momento los bien dirigidos disparos del enemigo, contestándolos con valeroso entusiasmo.

Los proyectiles arrojados por estas baterías, ascienden á veinte y dos: diez huecos y doce sólidos, siéndome satisfactorio anunciar a Us. No haber ocurrido novedad durante el combate.

Los jefes, oficiales é individuos de tropa que combatieron á mis órdenes, manifestaron como siempre su entusiasmo y valor.
El Cirujano en Jefe Don Pedro Bertonelli, que se presentó en la Batería de “Santa Rosa” expontaneamente, la Ambulancia N2. y la sección respectiva de la Maestranza, estuvieron en sus puestos para acudir con sus servicios donde lo exigieran las circunstancias, lo que felizmente no fue necesario emplear.

Es todo lo que tengo el honor de poner en conocimiento de Us. Para los fines que estime conveniente.
Dios Guie a Us.

(sf) Arnaldo Panizo.


Comandancia General de Artillería en Campaña.
Relación de los S.S. jefes y oficiales de la expresada, que han combatido en las Baterías del Norte contra la Escuadra Chilena.



Día 27 de Febrero de 1880

Coronel Don Arnaldo Panizo Comandante General
Srgto. Mor. “ Ernesto Diez Canseco Secretario
Subteniente “ M. Gerardo Soria Ayudante
Id. “ Pedro Carlín Amanuense
Sor Don Teobaldo Eléspuru Ingeniero

Día 17 de Marzo de 1880

Coronel Don Arnaldo Panizo Comandante General
Srgto. Mor. “ Ernesto Diez Canseco Secretario
Subteniente “ M. Gerardo Soria Ayudante
Sor Don Teobaldo Eléspuru Ingeniero
“ “ Pedro Bertonelli Cirujano Mayor del E.

Arica, Marzo 20 de 1880
Firma: Ernesto Diez Canseco
Vo.Bo. (Firmado) Panizo.


Parte del Estado Mayor General del 1er. Ejército del Sur.-

(Copia)[5]
Estado Mayor General del
1er. Ejército del Sur

Arica, Marzo 18 de 1880.

Bnmto Sr. Contra Almirante
General en Jefe del 1er. Ejército del Sur

B.S.C.A

Tan luego que se me dio parte en el campamento de que la corbeta “Unión” había fondeado en el puerto, en la mañana de ayer, me constituí inmediatamente a bordo á fin de disponer lo conveniente, para el desembarco de lo que conducía, y atender á la vez, á la provisión de lo que necesitaba. En efecto, así lo verifiqué y habiéndose apercibido a poco rato, que el monitor “Huascar” se dirigía a la rada, ordené al Comandante del monitor “Manco Capac”, que se encontraba en la corbeta, que saliera una y media milla afuera, con el buque de su mando, para cubrir con sus fuegos a la “Unión”; disponiendo á la vez, que el Coronel D. Arnaldo Panizo, que me acompañaba en esos instantes, se constituyera en su puesto como Jefe que era de las Baterías del Norte, con el objeto de atender a la parte que le concernía, en el combate próximo a librarse. En seguida me dirigí a tierra, llegando de transito al monitor “Manco Capac”, á reiterar la órden de salida, de que he hecho referencia, y ordenando á la lancha torpedera “Alianza”, que aprovechase de una ocasión favorable, para aplicar un torpedo, á cualquiera de los buques enemigos.

Una vez en tierra, dispuse que se continuara proveyendo de carbón á la corbeta, en la cantidad que le era necesaria, y dirigiéndose después á las Baterías, adonde dicté las disposiciones del caso para el combate. Este no se hizo esperar, pues avanzando el “Huascar” rompió sus fuegos haciendo 8 tiros sobre nuestra corbeta y monitor, desde las 8.50am, hasta las 9.30am, siendo contestados por dos tiros del “Morro” y dos de la “Unión” y retirándose á la ultima hora preindicada, al lado de los demás buques, el agresor.

A las doce m. se renovó el combate, el cual se hizo general desde ese momento, siendo de notar que dirigiéndose el “Cochrane” á atacar de un modo decisivo a la “Unión”, tuvo que desistir de su empeño, por dos tiros certeros de á trescientos que le dirigió las Baterías del Norte, y por el nutrido fuego que se le hacía de todos nuestros fuertes, marchando á todo su andar á colocarse al frente del “Morro”, de donde también fue rechazado, haciendo apagar el fuego del enemigo á las 2.20pm, hora en que se retiró con los demás buques, situándose fuera de tiro.

Es muy importante y difícil de apreciar la circunstancia de que a pesar de ser atacada con insistencia la corbeta “Unión”, por el blindado “Cochrane” y el “Huascar”, y teniendo los enemigos á mas de un blanco fijo, ocho cañones de a 300, y otros de menor calibre, que hacían fuego incesante sóbre la corbeta, que contestaba con rapidez y energía á los fuegos, no haya sufrido más daño que la muerte de un individuo y ocho heridos, por dos proyectiles caídos en la caja de humo, y en la parte de próa; manifestando a Us. que dos de esos individuos pertenecía al número de los del ejército, que verificaban el cargamento del carbón para el buque, durante el primitivo ataque del “Huascar”, en las frecuentes véces que cruzo por toda la extensión de la bahía, sin que los perturbara el estampido del cañón, y continuando impasible en la ocupación que se les había dado.

Concluido el combate, me constituí á las 4 horas 30 minutos pm. en la corbeta “Unión”, y ordené á su Comandante que zarpara en el acto, aprovechando, de la oportunidad de haberse reconcentrado hacia el Oeste los buques enemigos, pues en la noche creí imposible su evasión, y si prolongaba su permanencia hasta el día siguiente, era inevitable la pérdida del buque, porque el transporte chileno “Cousiño” había marchado en la mañana del día de su llegada, con rumbo al Norte, sin duda con el fin de traer el resto de la escuadra chilena que se hallaba en Pacocha.
Efectivamente, á las 5 y 15’p.m., levó anclas la corbeta, y se hizo a la mar con rumbo sur, entre los hurras de los valerosos combatientes, que la habían defendido con abnegación y entusiasmo; siendo perseguido después de un momento por el transporte “Amazonas”, blindado “Cochrane” y monitor “Huascar”, los mismos que se avistaron en el puerto en la mañana de hoy, en unión del blindado “Blanco Encalada” y trasporte “Angamos”, todo lo cual pone en evidencia el haberse salvado nuestro buque.

No concluiré sin encomiar la decisión y entusiasmo general de los combatientes; permitiéndome recomendar particularmente á Us., al Comandante General de las Baterías de esta Plaza, Capitán de Navío D. Camilo N. Carrillo, al Coronel D. Arnaldo Panizo y al Capitán de Fragata comandante del monitor “Manco Capac” D. José Sanchez Lagomarsino, á quienes se les debe el que no se haya perdido la corbeta, que hubiera sido destruida por la artillería enemiga, haciendo imposible, por consiguiente su salvación, al no mediar los esfuerzos desplegados en su defensa, por los jefes que hago mención; recomendando también á Us. la solicita actividad del Capitán del Puerto, Capitán de Fragata D. Eduardo Raygada, que en la esfera que le competía cumplió con sus deberes, haciendo rápido á la vez, el embarco de carbón con que se proveía a la corbeta; y al Sub Jefe de este Estado Mayor General, Coronel D. Jacinto Mendoza, y Teniente Coronel D. Ramón A. Zavala que estuvieron siempre á mi lado durante el combate.

Testigo presencial de los hechos relatados los valorizo en toda su importancia y magnitud haciéndose acreedores á justos y merecidos elogios, el digno y valeroso comandante de la corbeta “Unión”, Capitán de Navío graduado Don Manuel Villavicencio, y su heróica oficialidad, que serenos ante el inminente peligro en que se encontraban, lograron salvarla, ejecutando una gloriosa salida al frente de dos poderosos buques, y un trasporte enemigos, que se halaban concretados a impedir su marcha.

Elevo al despacho de Us. los partes orijinales que sobre tan heróico combate, me han dirigido los comandantes Grales. De las Baterías de esta Plaza, de la Artillería en Campaña Jefe Accidental de la Batería del Norte, del Monitor “Manco Capac”, y de la lancha torpedera “Alianza” incluyendo á la vez las listas de presentes en las Baterías, los de los Jefes y Oficiales de este E.M.Gral que concurrieron á ellos, y la correspondiente á los que se encontraban en el monitor “Manco Capac”.

Dios guie a Us.
B.S.C.A
(Firmado) José de la Torre

Relación de los Sres. Jefes y Oficiales del Estado Mayor General del 1er. Ejército del Sur, que se encontraron en las Baterías del Morro, durante el combate del 17 del presente.

Grados Clases Nombres Destinos
Coronel Tnte. Coronel D. Jacinto Mendoza Sub J. de E.M.Gral
Coronel “ “ José Godines
Coronel “ “ Benigno Ostolaza
“ “ Manuel Santos la Torre
Sgto.Mor Capitán “ Julian Arce
“ “ “ José Matías Salazar
“ “ “ Fernando de la Fuente
“ “ Julian Rojas
“ “ Juan C. Rivero
Teniente “ Cosme Cobos
Teniente “ Manuel Fco. De los Rios
Teniente Coronel “ Ramón Zavala Ayudantes en Jefe de E.M.G.
Capitán Teniente “ Enrique de la Torre “

Arica, Marzo 18 de 1880.
(Firmado) Jacinto Mendoza

Vo.Bo. (Firmado) La Torre.


Después de haber leído la documentación referente a las dos victorias peruanas en Arica, producto de un buen planeamiento y la eficiencia del jefe de las fortificaciones, el Contralmirante Lizardo Montero envía un telegrama al coronel Panizo:


(Oficina Telegrafo Arica)[6]
Telegrama de Tacna
Marzo 19 de 1880.

Sr. Coronel Panizo
Arica

El amigo y el Jefe te felicitan por los bellos resultados que han dado tus incesantes trabajos de las Baterías.

Firma: Montero

Rdo. 3h 45pm

Para terminar es de resaltar como mencioné en la introducción, que este trabajo pretende resaltar el rol de la Artillería en la construcción y posterior “prueba de fuego” en los dos combates de costa, ejercicio que tuvo una nota satisfactoria pero el real éxito viene de un trabajo conjunto con las demás fuerzas del ejército y marina, lo que nos lleva a la conclusión que la única forma de lograr victorias es la permanente conjunción de fuerzas, punto que se fue perdiendo durante la pasada guerra debido a constantes preferencias partidaristas y caudillistas que es materia de un profundo estudio sociológico.

Finalizo este trabajo publicando el artículo 2do. de la Orden General del 1er. Ejército del Sur, el día 21 de Marzo de 1880, poco conocido en nuestro medio y que obra en copia manuscrita en los archivos del SEHCAP.

Art. 2do.- El Bmto Sor. Contra Almirante Gal en Jefe del Ejército del Sur, con fecha 19 del corriente dice lo que sigue:
La función de armas que ha tenido lugar el día 17 con motivo de la entrada y salida al puerto de Arica de la Corbeta de Guerra “Unión”, constituye una gloria nacional, cuya conquista se debe a la audacia y habilidad del comandante D. Manuel A. Villavicencio y a los bravos defensores de esta plaza militar.
Si el 27 de Febrero se probó por primera vez al enemigo de cuanto eran capaces los hombres á cuyo valor y civismo se ha confiado la defensa del codiciado Arica, diez días después (sic), es decir el 17 del corriente, ha presentadose la brillante ocasión de hacer conocer al mundo hasta donde puede llevarse el denuedo y la pericia cuando se obedece á los nobles estimulos de un ascendrado patriotismo.

El Comdte. Villavicencio y sus dignos compañeros pues han escrito un preciosa pagina en nuestras historia, acreditando una serenidad á toda prueba y los mas profundos conocimientos profesionales: á todos los felicito pues, con patriótico entusiasmo!.

Por lo demás, la patria sabrá premiar debidamente á sus valientes hijos, que en jornadas desiguales han aumentado su gloria y su renombre. Mientras tanto, reciba el Comdte. Villavicencio así como los jefes superiores de la plaza, los comandantes de las Baterías y del Monitor “Manco Capac” y los demás servidores de la nación que tanto se han distinguido, el testimonio de mi júbilo y admiración, haciendolo tan público como lo permitan los límites de la orden general del Ejército de mi mando, en cuyas páginas se consignará la presente comunicación = Montero.

Firma: El Jefe de E. M. José LaTorre






(*) Director de la Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo (SEHCAP)
[1] La Batalla de Arica. Gerardo Vargas Hurtado. Pág. 14. 1ra. Edición 1921
[2] Libreta de Servicios del coronel Arnaldo Panizo. Archivo Panizo. Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo (SEHCAP) sehcap@sehcap.org
[3] Colección de la Srta. Elsa Panizo Martínez, nieta del coronel Arnaldo Panizo. Gentilmente donó una copia notariada al SEHCAP.
[4] Archivo Panizo. Folder No.4 Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo (SEHCAP). sehcap@sehcap.org
[5] Documento de la colección de la Srta. Elsa Panizo Martínez, nieta del Coronel Arnaldo Panizo. El SEHCAP posee una copia notariada.
[6] Archivo Panizo. Folder No.4. Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo (SEHCAP)