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domingo, 3 de junio de 2012

El Juramento de los Héroes

Por: Juan Carlos Flórez Granda

En vísperas de un año más de la celebración de la batalla de Arica, sucedido el 7 de junio de 1880, transcribo fragmentos de textos históricos del historiador Gerardo Vargas Hurtado, sobre un hecho poco difundido que precedió a este hecho de armas y que el texto a continuación lo explicará con más detalle.

Buscando más documentación, agrego un comentario del mismo historiador referente al juramento de los héroes, citado en el drama teatral de su autoría y mismo título “El Juramento de los Héroes, drama histórico en tres actos, un cuadro y una alegoría”, escrita en 1910 y publicada recién en 1932, edición original que guardo en mi biblioteca particular como un importante guión teatral escrito por una persona que ha podido nutrirse de testigos presenciales de esta batalla, ejecutado los guiones ajustándose a la realidad de lo sucedido llevándolo a un lenguaje teatral de época y el haber vivido parte de las consecuencias hasta ser expulsado de Arica junto a los demás peruanos residentes.

“…Debo a informaciones del extinto sargento mayor, señor Fermín Federico Sosa, que desempeñó el cargo de subprefecto de Arica hasta el 7 de junio de 1880, el relato de este conmovedor acto, realizado en la casa que ocupó el coronel Ugarte, sita en la calle “2 de Mayo” de este puerto, frente a la imprenta de “El Morro de Arica”. Esta finca, que se conserva tal como entonces, pertenece a la distinguida señora ariqueña Susana Pescetto de Mongillo…”
Vista de época del Morro y puerto de Arica.

 El Juramento de los Héroes
(NdR: Fragmento del libro La Batalla de Arica, páginas 75, 76 y 77. 1ra. edición. Imprenta americana 1921)

 No hemos podido averiguar con exactitud el día en que tuvo lugar el episodio en que vamos a ocuparnos y del cual ningún historiador del combate de Arica hace mención, acaso porque no tuvieron noticia de él, o porque no le reconocieron importancia – que la tiene y grande. – Nosotros creemos que fue el día siguiente al en que verificóse el primer consejo de guerra.

Incurriríamos en omisión imperdonable si no lo consignásemos en estas páginas, mucho más cuando tiene él puntos de similitud con aquellas escenas caballerescas medioevales de que nos habla la historia. Por eso lo bautizamos con el título de El Juramento de los Héroes.

El tantas veces recordado sub prefecto Sosa nos instó alguna vez a que narrásemos en “El Morro de Arica” – llenando así vacío de que se resiente la historia – el banquete con el que el coronel Alfonso Ugarte obsequió a los jefes de la guarnición, en su casa particular, sita en la calle “2 de Mayo”, hoy propiedad de la señora Susana Pescetto de Mongillo.

A las 8 de la noche la totalidad de aquellos rodeaban la mesa. El anfitrión y el doctor Sáenz Peña, segundo jefe del batallón “Iquique”, hacían los honores de casa. No fue un banquete, ni mucho menos, el con que Ugarte agasajó a sus compañeros de armas, en vísperas del combate; fue apenas una comida de confianza. Ni podía tampoco tener mayores proporciones, porque después de un bloqueo de cerca de un año, se carecía de todo en Arica.

De más está decir que el coronel Bolognesi ocupaba el asiento de honor, como así mismo que la conversación versó sobre los preparativos que se hacían para que la defensa resultase eficaz.

Llega la hora del brindis y Ugarte pónese en pié para ofrecer la manifestación en frases impregnadas en el aroma delicado de su alma. Dijo de la suerte que se deparaba a las escasas legiones ariqueñas y del pensamiento que animaba a todos y a cada uno en esos momentos supremos en orden a la defensa; y, desnudando su espada gloriosa, tendióla sobre la mesa, invitando a los presente a desenvainar y ratificar el juramento que habían prestado en la junta de guerra, de morir antes que rendirse!

Fue escena imponente, conmovedora; sobre la cruz de sus espadas todos repitieron el juramento propuesto.

El subprefecto Sosa, que se halló entre los presentes, nos decía que la emoción patriótica sacudió, todo su ser.

Bolognesi agradeció el agasajo y las frases pronunciadas en su elogio por el coronel Ugarte. Estuvo inspirado al referirse a las desgracias de la patria en la dura prueba a que el destino la había sometido.
Tanto este discurso como el de Ugarte, fueron entusiastamente aplaudidos.
También hicieron uso de la palabra el comandante La Torre, los viejos coroneles Inclán, Arias y Araguéz y Varela; cerrando el acto con llave de oro, para emplear la vieja metáfora, el comandante Sáenz Peña, que pronunció el más brillante discurso que hasta entonces se había escuchado de sus labios.

El verbo arrebatador del noble argentino conmovió visiblemente, como en el consejo de guerra, a los circunstantes; siendo de sentir que la historia no registre pieza oratoria de tan subidos quilates.

Pero nosotros, como al principio, decimos no podemos permitir que uno de los más hermosos sucedidos históricos de los muchos que precedieron a la jornada de Arica, permanezca ignorado.
 

Después de varias décadas podemos responderle al Sr. Vargas Hurtado que esta historia sigue aún vigente en la memoria de las generaciones del siglo XXI gracias a los alcances de la tecnología de las comunicaciones y permanecerá así como un testimonio de gratitud hacia esas personas que defendieron bizarramente el territorio nacional.

sábado, 26 de mayo de 2007

Rescatando al Coronel Arnaldo Panizo: Documentos revelan importante participación en la defensas de Arica.(*)

Por Juan Carlos Flórez Granda
jcflorezg@sehcap.org

En la historia de la guerra de 1879 contra Chile, no siempre el Perú salió perdiendo cada encuentro. Podemos resaltar dos triunfos para las armas peruanas: la batalla de Tarapacá y el combate de Sangrar sin contar con las hechas por nuestro monitor “Huascar” en la campaña naval. Pero existen más acciones, tan gloriosas como las mencionadas que a la luz de los documentos es necesario resaltar y rescatar para orgullo de nuestra historia e identidad.

Nos referimos a los dos combates de costa en Arica, los días 27 de febrero y 17 de Marzo de 1880, antes de la toma del Morro el 07 de junio de 1880. Triunfo indiscutible para los peruanos y prueba de fuego de sus fortificaciones cuya jefatura de construcción cayó en las manos del Comandante General de Artillería de Campaña y Comandante General de las Baterías del Norte, el coronel Arnaldo Panizo. Aquí la historia.

Antes que Chile nos declarara la guerra, Arica era un puerto indefenso y desartillado. Es por ello que bajo el mandato de Mariano Ignacio Prado se ordena fortificar esa plaza llegando a ser, después del Callao, la más fuerte de la costa peruana.
La jefatura de los trabajos de fortificación recayeron, el 2 de abril de 1879, en la persona del coronel de artillería Arnaldo Panizo secundado por los Ingenieros Eléspuru y Castillo. Durante su mandato se construyeron y artillaron las Baterías del Norte: “Santa Rosa”, “San José”, “2 de Mayo” y las del Este, uniéndose estas por una línea de fortificaciones pasajeras.

El 13 de noviembre de 1879, la comisión inspectora de las baterías de Arica informaba lo siguiente:
“…Tengo el honor de dar cuenta á Us. de la inspección que se ha practicado en las baterías del Norte, mandadas por el Sr. Corl. D. Arnaldo Panizo, permitiéndome desde luego manifestar a Us. La satisfación que ha tenido la comisión al encontrar las citadas baterías en buen estado de adelanto, que no es fácil comprender que en el poco tiempo de su establecimiento se hayan emprendido trabajos de tanta importancia y significación que solo el patriotismo y constancia así como la inteligencia de su primer Jefe y disciplina de sus subordinados, pueden haber dado cima á una obra que está llamada a dar un día de gloria al país…”

Efectivamente la comisión no se equivocó en el informe remitido al Coronel José de la Torre, Jefe del Estado Mayor del Primer Ejército del Sur en ese momento.
El 27 de febrero fue la gran ocasión de verificar la inexpugnabilidad de la plaza, apoyados por el monitor “Manco Capac”.
Los apuntes del parte del cononel Panizo nos muestra fe de ello:

“…A las 8am del día de hoy, me constituí como de costumbre en los trabajos de fortificación de campaña que están bajo mi dirección y estando allí, me llamó la atención la proximidad del “Huascar” a las baterías del “Morro” y desde ese momento creí inevitable un combate, el que no se dejó esperar; pues a las 9am rompió sus fuegos dicha batería.
Inmediatamente pasé a las baterías del Norte acompañado del Sargento Mayor, D. Pedro Ugarteche, del Ing. Señor Teobaldo Eléspuru, del Secretario de esta comandancia Sargento Mayor Graduado, D. Ernesto Diez Canseco y del ayudante Subteniente Don. M. Gerardo Soria; donde encontrando a Ud. Me ordenó tomara el mando de dichas baterías.
Constituime en la de “Santa Rosa” que fue la primera en hacer fuego…” “…siguiendo inmediatamente la de San José…” “…El combate continuó contra el “Huascar” y la corbeta “Magallanes” que se le unió poco después hasta las 10h30am, dando comienzo de nuevo a las 11 y terminando a las 4pm por haberse puesto el enemigo fuera de tiro, huyendo del monitor “Manco Capac” y de los fuegos del “Morro” y de las baterías del Norte, haciendo los últimos disparos la de San José..” “ El Benemérito Sor. Contralmirante y Us. Testigos oculares habràn quedado complacidos del entusiasmo y valor de los que combatieron bajo mis óredenes en las Baterías del Norte…”

Cabe resaltar en este combate que el monitor “Huascar” ya en poder de Chile, recibió el bautizo peruano debido a un certero tiro del monitor “Manco Capac” que, con un proyectil de 500 libras, acerto directamente llevándose de encuentro el palo de mesana y al comandante Manuel Thompson y pudo sufrir peor furtuna si es que en ese momento el otro cañón del monitor peruano no hubiera sufrido contratiempos al ser disparado.

Esta fue, como habíamos mencionado el primer combate de costa ganado por los peruanos en una operación conjunta entre la artillería del ejército y marina.

Veinte días después las fortificaciones de Arica afianzaron su inexpugnabilidad por mar, contribuyendo notablemente al desbloqueo del puerto por intermedio de la corbeta “Unión” comandanda por el Comandante Manuel Villavicencio.

El parte del coronel José de la Torre nos dá luces de este segundo combate:

“…Tan luego que se me dio parte en el campamento de que la corbeta “Unión” había fondeado en el puerto, en la mañana de ayer, me constituí inmediatamente a bordo á fin de disponer lo concerniente, para el desembarco de lo que conducía, y atender a la vez, á la provisión de lo que necesitara. En efecto, así lo verifiqué y habiéndose apercibido a poco rato, que el monitor “Huascar” se dirigía a la rada, ordené al comandante del monitor “Manco Capac”, que se encontraba en la corbeta, se saliera una y media milla afuera, con el buque de su mando, para cubrir con sus fuegos a la “Unión”; disponiendo á la vez que el coronel D. Arnaldo Panizo, que me acompañaba en esos instantes, se constituyera en su puesto, como Jefe que era de las Baterías del Norte, con el objeto de atender a la parte que le concernía, en el combate próximo a librarse….” “…A las doce se rnovó el combate, el cual se hizo general desde ese momento, siendo de notar que dirigiéndose el “Cochrane” a atacar de un modo decisivo a la “Unión”, tuvo que desistir de su empeño, por tres certeros de a trescientos que le dirigió las baterías del norte, y por el nutrido fuego que se le hacía de todos nuestros fuertes, marchando a todo su andar á colocarse al frente del “Morro”, de donde también fue rechazado, haciendo apagar el fuego del enemigo á las 2:20pm…” “…Concluido el combate, me constituí à las 4 horas 30 minutos pm en la corbeta “Unión”, y oredené a su comandante que zarpara en el acto, aprovechando, de la oportunidad de haberse reconcentrado hacia el Oeste los buques enemigos…” “…Efectivamente, á las 5 y 15pm., levó anclas la corbeta y se hizo a la mar con rumbo sur, entre los hurras de los valerosos combatientes, que la habían defendido con abnegación y entusiasmo…” “…no concluiré sin encomiar la decisión y entusiasmo general de los combatientes; permitiéndome recomendar particularmente a Us., al Comandante General de las Baterías de esta Plaza, Capitán de Navío D. Camilo Carillo, Al Coronel D. Arnaldo Panizo y al Capitán de Fragata Comandante del monitor “Manco Capac” D. josé Sanchez Lagomarsino, á quienes se les debe el que no se haya perdido la corbeta, que hubiera sido destruida por la artillería enemiga…”


Esta acción le valió al coronel Panizo recibir un telegrama de felicitación el día 19 de marzo:

“Sr. Coronel Panizo. Arica. El amigo y el Jefe te felicitan por los bellos resultados que han dado tus incesantes trabajos en las baterías. Firmado: Montero...”

Llegamos al final de esta primera parte en rescate de un personaje poco mencionado en la historia pero de vital importancia para el entendimiento de la guerra. En futuras publicaciones mostraremos otras acciones muy relevantes de Panizo en el Alto de la Alianza y en la Defensa del último bastión de la resistencia peruana en Chorrillos: el Morro Solar.

¿Quién fue el coronel Arnaldo Panizo?.

Fue hijo del Almirante Juan José Panizo y Talamantes, héroe naval asesinado durante la revolución de Prado y Montero el 24 de junio de 1865. Ingresa a la Escuela Naval Militar el 8 de Enero de 1856. Participa en la ocupación de Ecuador como Sub Teniente de la 1a. Cía. del Batallón de Artillería de Montaña y como Sub Teniente en la 3ra. Cía del Escuadrón Volante a mando del Coronel Francisco Bolognesi. Contribuyó a recuperar el cuartel de Sta. Catalina durante la revolución de los hermanos Gutiérrez.

En la guerra con Chile, fuera de lo que hemos dado a conocer en este artículo, participó en la Batalla del Alto de la Alianza el 26 de mayo como Comandante General de Artillería comandando el ala izquierda de la línea llegando a salvar 2 cañones, 1 ametralladora, el parque sobrante y 36 artilleros, dejándolos en Puno.
Fue nombrado Comandante General de las Baterías de Chorrillos y Miraflores. Organizó y actuó en la Batalla del 13 de enero, comandando las baterías Mártir Olaya, Provisional y Marcavilca. Fue el real defensor del Morro Solar, último bastión de la defensa peruana, resistiendo en la batería principal hasta las 2:10pm. Injustamente la historia nombra al coronel en ese entonces, Miguel Iglesias, como defensor del Morro cuando lo fue valerosamente en Chorrillos hasta ser capturado alrededor de las 12 del día. Iglesias nunca pisó la cima del Morro Solar. Fue Panizo junto con sus artilleros que llevaron sobrehumanamente la última resistencia desde las 12 hasta las 2:10pm, sin rendir el Morro.

Conclusión

No todo es negativo en la historia de la pasada guerra con Chile. Vendimos muy cara nuestras derrotas y en muchos casos ganamos en base a ingenio y patriotismo a pesar de estar en inferioridad de condiciones, como es el caso de estos dos combates poco mencionados en nuestra historia.
Han pasado más de cien años de esta guerra. Es vital para todo peruano aprender de cada acción y analizar concienzudamente cuales fueron nuestros errores y virtudes para no volverlos a comenter.
Hoy día Chile emprende una campaña recordando a sus héroes de esta “epopeya”, como la llaman ellos, y que el Perú como respuesta debería hacerles recordar a cada habitante chileno que los peruanos luchamos en inferiores condiciones y ellos no obtuvieron triunfos fáciles como algunos sostienen. Difícilmente podrá ocurrir otra catástrofe como la que ocurrió en 1879 porque fue a partir de esta experienca es que el concepto de unidad frente a la adversidad se afianzó en nuestra nación y sobradamente lo hemos demostrado en posteriores conflictos.

(*) Texto publicado en el diario "La Razón" el martes 24 de Abril del 2007.