jueves 12 de enero de 2012

Morro Solar: Contra falseamientos de la historia

Por: Juan Carlos Flórez Granda

Paseándome por la web encontré este interesante video http://www.youtube.com/watch?v=vSRp3eOGbAk&feature=related  donde se puede apreciar al Sr. Jacques Levy presentando al arqueólogo especialista en historia, Dr. Guillermo Cock.

El objetivo de este video, por lo que se puede apreciar, es sustentar desde el punto de vista histórico la inexistencia histórica, valga la redundancia, de los terrenos del Morro Solar. No me ocuparé sobre el tema de propiedad de los terrenos de GREMCITEL porque creo que los Sres. Levy tienen toda la licencia que la Ley les otorga de pelear por lo que creen ellos su derecho. Sí me ocuparé de los comentarios del Dr. Guillermo Cock porque considero merecen todas las aclaraciones del caso por los motivos que expondré en el transcurso de este artículo.

Inicia el Sr. Cock haciendo memoria de cómo en el 2004 el Sr. Isy Levy lo contactó para que los apoyen en la obtención del certificado de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA) en los terrenos  que ellos habían adquirido en La Chira y La Herradura. Continúa narrando cómo comenzó el estudio de las afectaciones: Si habían, si existían zonas arqueológicas conocidas y monumentos históricos que se viesen afectados. Identificaron “una serie de sitios pequeños [sic]”, uno en el cerro de la virgen y otro en la Chira. Agrega que había dos “torreones coloniales en La Chira que habían sido usados probablemente desde el siglo XVI hasta fines del siglo XIX como puntos de vigías costeros [sic]”

Pareciera un pequeño desliz, producto quizás de la falta de memoria en ese momento para acordarse de algún dato. Lo cierto es que los torreones mencionados fueron mandados a construir por el virrey Abascal a comienzos del siglo XIX para defensa contra la expedición libertadora ante cualquier desembarque y se estableció después de su construcción 2 baterías, cada una con 2 cañones de 8 libras y apoyados por “…300 infantes i 50 caballos con 2 cañones de 4 libras de de batalla en el terreno más a propósito de la inmediación, manteniendo una avanzada de 50 hombres, retrincherada en la arena de aquella playa…[sic]” (Noticias sobre las Provincias del Litoral Correspondiente al Departamento de Lima y de la Provincia Constitucional del Callao por la Oficina hidrográfica de Chile, Op. Cit., Pág. 41. Santiago – Imprenta Nacional 1879).

Prosigue con el tema y da cuenta de una demora en los trámites, etc., que tampoco es el caso comentarlo porque al ver el video uno puede supone a qué se apunta y que son materia de sustento a los fines que persiguen.

Lo curioso del caso es que el arqueólogo Guillermo Cock señala que el problema comenzó cuando fueron a solicitar el CIRA para el área del Salto del Fraile de La Herradura y que luego de darles la autorización para iniciar la evaluación, esta fue suspendida bajo la excusa que eran terrenos donde se produjo un hecho histórico: La Batalla de San Juan de Miraflores en enero de 1881. “…El problema surge de una confusión…[sic]” (creo que la confusión es del Dr. Cock), entre el área que “nosotros denominamos conmemorativa que es la parte que hoy día se denomina Morro Solar donde está el monumento al soldado desconocido, está el monumento a Iglesias, inclusive  hoy día está la cruz del papa…Esa área que se configura a principios del siglo XX para conmemorar ahí, para erigir ahí los monumentos de la batalla, no es un área donde se produjo la batalla…[sic]”  

Este comentario indica realmente los escasos conocimientos de la batalla del 13 de enero de 1881 y sobre todo de la defensa que se hizo en el Morro Solar.

Agrega con convicción que solo hubo una batería como los hubo en otros lados porque no se sabía donde sería la batalla.

Tengo mis dudas si el Sr. Cock es arqueólogo especialista en historia o va a presentar una novela de corte histórico porque es la única forma de justificar tales comentarios, ya que hasta ahora todo lo que ha dicho difiere de la verdad y para ello solo me remitiré a las fuentes. En este caso podría mencionar el parte oficial del Comandante General de las Baterías de Chorrillos, coronel Arnaldo Panizo, documento que el general Pedro Silva menciona en su parte oficial para describir la actuación de las baterías de costa en la zona del Morro Solar,  y quien precisamente sostuvo con sus artilleros y restos de los batallones del primer cuerpo del ejército una encarnizada resistencia, luchando contra los batallones de la 1ra. División de Lynch hasta cerca de las 2 de la tarde.

 Al parecer el Sr. Cock no ha investigado o ha delegado la investigación a otras personas y se ha confiado en malos informes. Estos comentarios provenientes de un especialista dice mucho del escaso conocimiento que tiene sobre el tema. Seguidamente narra con total seguridad una serie de medias verdades, por no colocar otro calificativo, quien sabe para perseguir qué fin.

Si nos remontamos al año 1879 ya existía un proyecto para situar baterías que puedan proteger el cable submarino del enemigo. En 1880 las baterías rodantes que se situaron en el Morro defendieron bizarramente la ciudad del bombardeo por parte del blindado Cochrane y fue el motivo de la construcción de la batería principal “Mártir Olaya” en lo que hoy comprende por un lado  el templo de la Virgen del Morro y en el lado opuesto la vista hacia el Salto del Fraile.

Prosigue narrando con convicción acerca de la línea de defensa que se dispuso en la batalla (esta vez acertó) y afirma que ahí se desarrolló la batalla, a dos kilómetros y medio de los terrenos que los señores Levy habían adquirido. Nada más erróneo ya que solo el Batallón Guardia Peruana No. 1 estaba situado a unos 100 metros de la playa de La Chira.

La batalla comenzó a eso de las 5am. y se rompió la línea por la parte central. Es así que todo el peso de la batalla se inclinó por la derecha hacia Chorrillos y el Morro teniendo como defensores al cuerpo de Iglesias (infantería) y las baterías de Panizo (artillería). El primero, Iglesias, al ser apoyadas por las baterías y después de una ardua pelea, lograron  conquistar las posiciones del cerro Santa Teresa, pero la superioridad de fuerzas que los acechaban por vanguardia y retaguardia los obligaron a retroceder hasta el malecón. En el intento por abrirse paso hacia la playa, es que Miguel Iglesias fue capturado, por la zona del Alto Perú y no en el Morro como se afirma.

El segundo, Panizo, apoyando a la infantería peruana y resistiendo a la división de Lynch que subía por Marcavilca y al Regimiento Santiago que subía por el Panteón hacia la batería Provisional. Efectivamente, la batalla comenzó a 2 kilómetros aproximadamente de la ciudad pero no de los terrenos que dice el Sr. Cock. Por lo tanto su explicación dista mucho de la verdad.

Cita a Carlos Dellepiane, un militar que es un buen referente en cuanto a estrategia se trata y para ello no es necesario ser exacto a la hora de describir una batalla. Pero al parecer el Sr. Cock no ha leído a este autor o quizás se refiera a otro Dellepiane con el mismo nombre de la obra o miente, porque el que conocemos, el mismo que escribió la “Historia Militar del Perú”, narra la crudeza con que se combatió en el ala derecha y el Morro Solar, en la misma área conmemorativa que el Sr. Cock dice con tanta convicción que no hubo batalla.

Menciona a Basadre como otro referente. Basadre escribió una historia general del Perú. Es obvio que en 7 u 8 tomos es imposible compilar detalles sobre cada aspecto específico de nuestra historia donde la guerra del guano y salitre es una porción de esta. Es por ello que narra genéricamente las acciones de batalla en este período, sentando las bases para futuras investigaciones y en el aspecto que nos interesa, Basadre sí narra la heroica defensa en el  Morro Solar. Otra vez el Sr. Cock trata de sorprendernos. Seguidamente muestra el paupérrimo y vergonzoso oficio que la Comisión Permanente de Historia del Ejército Peruano (CPHEP) plagió de mis notas y libro “La última Resistencia” (ver artículo Morro Solar: Jalón de orejas al CPHEP  http://rastrosdeguerra.blogspot.com/2011/12/morro-solar-jalon-de-orejas-al-cphep.html ), dando aparente validez a todo lo que dice.

El Sr. Levy indica que había ahí un polígono de tiro, muy cierto, y que los terrenos que están en disputa no tocan la parte alta e Insiste el Sr. Cock que han hecho un estudio de la zona y vuelve a afirmar que las baterías no entraron en acción porque el ataque no fue por ahí.

Aquí viene lo interesante cuando le preguntan si aparte de Dellepiane y Basadre existe otro historiador que toca el tema, el arqueólogo Guillermo Cock afirma que no, no hubo otro historiador. ¿Y Paz Soldán que cita el parte de Pedro Silva y dentro de este nombra al de Panizo? ¿Tomás Caivano? por citar algunos... ¿Ellos no eran historiadores y contemporáneos a esa guerra? Al parecer le faltó más estudio.

El coronel Vidal Panizo, hijo del coronel Arnaldo Panizo realizó durante su vida, junto a sus hermanos una activa campaña en torno a la actuación de los artilleros en la defensa del Morro Solar. Expuso en el año 1936 en la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia todo un discurso histórico del rol protagónico que tuvo su padre junto a sus artilleros en la defensa el 13 de enero. Poco más de una década atrás, en el año 1922, se formó una comisión con el fin de proponer las inscripciones que debía llevar el monumento al Soldado Peruano, así como los motivos que deben tener presentes para los bajos relieves (Acta del 22 de febrero de 1922. Archivo del Centro de Estudios Histórico – Militares del Perú)  y se determinó que la Batalla de San Juan tuvo 3 etapas: San Juan, Chorrillos y Morro Solar porque ahí se llevó a cabo la última resistencia de los artilleros. Es por ello que se hicieron los 3 bajo relieves que perennizarían el monumento y que hasta hace algunos años existían. La Municipalidad de Chorrillos logró quitar la última placa de bronce antes que se la robaran los amigos de lo ajeno. A pesar de los insistentes esfuerzos de este servidor, por intermedio de artículos, cartas y entrevistas a fin de evitar este saqueo, hoy desgraciadamente este monumento – mausoleo está abandonado.

Están registradas las conferencias de la escuela militar del teniente coronel Nicanor Beúnza en 1904 y 1909, sobreviviente de la batalla. Contamos con los relatos de Pedro Alcócer en La Chira, los testimonios del capitán Silverio Narvarte narrando los pormenores del Batallón Guardia Peruana No.1 y las actuaciones que tuvo defendiendo la zona de la batería Provisional frente al panteón y la persecución y matanza que tuvo una parte de este batallón en explanada de La Herradura. Existe un sinfín de relatos, testimonios de sobrevivientes de esa batalla que el Sr. Cock no ha leído, estudiado o no quiso darles crédito sabe por qué intereses. No está demás agregar los numerosos partes chilenos y relatos de corresponsales de época y por último, mi libro escrito en coautoría con el Sr. Ernesto Linares, el primero en tratar solamente el tema de las baterías de Chorrillos hasta su participación en la batalla del 13 de enero de 1881.

Continúa el Sr. Cock amparándose en Basadre, Dellepiane y en el deleznable informe de la CPHEP como si fueran la última palabra.  En un momento explica que existe un informe, “entre comillas, técnico [sic]” elaborado por una comisión que cree fueron dos historiadores, dos arquitectos y un arqueólogo y que no tiene sustento porque dice tendría que sustentarse en las autoridades, y se pregunta ¿Quiénes son las autoridades? El mismo responde, son el historiador del ejército (Dellepiane), Basadre y concluye insistentemente que no existió batalla en el Morro. Añade que el informe es un documento Ad Hoc, usado para denegar permiso a GREMCITEL para desarrollar su proyecto.

Definitivamente la forma de pensar del Sr. Cock es muy singular, ya que según su visión cualquier estudio que no tome como referencia a estos dos historiadores, carece de validez. Curiosamente dice que no quiere juzgar la intencionalidad de sus miembros, pero lo más resaltante es la siguiente frase: “…yo no sé si es por ignorancia o inocencia y es igual un informe errado… y tan errado que el mismo ejército peruano emite un informe que avala lo dicho [sic]”

Valiéndome de éstas interrogantes puedo concluir con convicción que el Sr. Cock definitivamente no es inocente. No he tenido la oportunidad de leer el mencionado informe pero puedo suponer que el equipo que lo elaboró tuvo mejor preparación para poder emitir sus conclusiones.

Es censurable que un plagio mal armado por la CPHEP manche a toda una institución y creo que las autoridades militares deben de tomar cartas en el asunto. Al menos yo tomaré las que la Ley me ampara para hacer valer mi protesta (si es que no recibo las disculpas del caso en el corto tiempo), por el robo de propiedad intelectual para favorecer algún interés diferente a lo que preparé en un estudio minucioso y detallado en fuentes.

Cualquier peruano que ve el video no puede ocultar su sorpresa y no decir de los chilenos, que deben estar esbozando una sonrisa ante tal disparate ya que en su historiografía cuentan con una completa documentación de las acciones en el Morro Solar.

Una lástima que en el Perú se recurra a esta clase de profesionales no preparados y que se presten para sorprender a quienes no tienen conocimiento del tema.

Es irónico que un simple aficionado que dedica sus tiempos libres a investigación en campo y archivos tenga que darle clases de historia a un supuesto especialista titulado.

Este artículo lo escribo con todo el derecho que la libertad de opinión me faculta para aclarar los hechos históricos tal como fueron en un video de difusión público, porque al no hacerlo estoy pecando de complicidad y contribuyendo a deshonrar la memoria, destinando al olvido, a esos miles de peruanos que lucharon por defender nuestro país en todo el complejo del Morro Solar. Cada persona tiene la responsabilidad de guardar la memoria de nuestra historia y no mutilarla como algunos pretenden hacerlo, sorprendiendo a los que vieran esta entrevista, con una serie de cuentos, inexactitudes y mentiras, resultando de este un insulto para la memoria histórica de nuestro país.



Nota: Grabado de época que muestra los regimientos chilenos Coquimbo y Melipilla subiendo por el brazo de Marcavilca en La Chira - Conchán y los cañoneos de la escuadra chilena hacia las posiciones peruanas. Foto de la mapoteca del Centro de Estudios Histórico - Militares del Perú

sábado 31 de diciembre de 2011

Morro Solar: Jalón de orejas al CPHEP

Por: Juan Carlos Flórez Granda
 Circula hace varios meses por internet (*) el oficio No. 490 CPHEP/SCIH/07.00, fechado el 20 de diciembre del 2010, firmado por el Director de la Comisión Permanente de Historia del Ejército Peruano (CPHEP), dirigido al Sr. Issy Levy, presidente ejecutivo de GREMCITEL S.A., remitiendo “opinión histórica sobre localización geográfica de la posición de nuestro Ejército en los enfrentamientos con la milicia de Chile en la batalla de San Juan” (sic). Dejo en claro que este documento lo bajé de internet hace un par de meses atrás y el enlace figura al final del artículo.

En la carta de presentación se indica que la CPHEP “ha realizado la investigación pertinente”, citando al historiador Carlos Dellepiane cuya obra Historia Militar del Perú es un referente que contribuye al estudio táctico, de estrategias, durante la pasada guerra del Guano y Salitre que Chile nos declaró en el año 1879.

Comienza el oficio narrando los antecedentes de la disposición de la línea de defensa con pequeños errores de apreciación, que no son materia de discusión, pero que en términos generales nos grafica el escenario en esa época.

Continúa el oficio con una simple y generalizada descripción geográfica indicando el ala derecha defendida por la División de Iglesias pero se enreda en las posiciones puesto que, considerando solo el brazo de Marcavilca, existían 3 batallones: Guardia Peruana No.1, Cajamarca No.3 y Ayacucho 9 de diciembre No.5, comandados por el coronel Mariano Noriega y conformaban la 1ra. División del ejército del Norte, cuyo cuerpo general estaba al mando de Miguel Iglesias.

Lo curioso de este informe es la familiaridad en las citas, comentarios, estilo de escritura con algunos insignificantes cambios de palabras, medidas realizadas años atrás en trabajos de campo, citas en número de palabras sacados de archivos públicos y personales, estudios realizados por este servidor y que fue tronco y estructura para culminar mi libro en co-autoría con el Sr. Ernesto Linares, titulado “La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881”.  En otras palabras han copiado mis notas hasta las citas y fuentes para narrar el desempeño de la batalla por esa área sin siquiera mencionar a los autores y/o la fuente y encima lo han hecho mal.  Caso contrario, sí citan claramente al general Dellepiane para complementar “su estudio”.

El informe concluye, después de un deficiente análisis, producto del desconocimiento del tema,  que “la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú (CPHEP), puede afirmar, a la luz de los documentos o partes de guerra oficiales que, los terrenos adquiridos al Estado Peruano por la empresa GREMCITEL y que se adjuntan en un plano demarcado en líneas azules, no constituyen escenario de esta heroica resistencia, no debiendo ser considerados dichos terrenos como Patrimonio histórico cultural de la Nación, en vista que en dichos lugares no se desarrollaron las acciones principales de la batalla de San Juan”.

Vergüenza ajena me da esta conclusión y malestar e indignación.

Vergüenza ajena por atribuirse estudios de otros, forzando una conclusión que difiere de la verdad histórica en un informe donde las ¾ partes del documento es un plagio mal armado. El parte de Panizo, del Batallón Coquimbo y Melipilla, la conferencia de Nicanor Beúnza y otros, son parte de un todo. El informe ha obviado los relatos de los militares Silverio Narvarte, Pedro Alcócer, Miguel Valleriestra, sargento Luís Aguirre Benavides, las conferencias del coronel Vidal Panizo en la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, los informes de la comisión que determinaría las leyendas en el monumento al Soldado Desconocido y muchos otros que están incluidos en el libro “La Ultima Resistencia”, publicado a mediados del año 2010 y cuya obra demuestra clara y fehacientemente que en todas las áreas descritas sí hubo batalla y quiénes fueron los que la defendieron.

Todo el conjunto llamado Morro Solar fue el escenario accidental y principal de batalla que tuvo su corolario en lo que hoy es la capilla de la Virgen del Morro, último bastión de defensa peruana el 13 de enero de 1881.

Malestar e indignación por copiar trabajo intelectual sin antes solicitarlo ni citar las fuentes como se señala en el libro (porque hasta correo electrónico de los autores se adjunta) y por la grave responsabilidad de la institución al que hacen atribuirse el estudio, atentando contra nuestra historia y de los que pelearon en el pasado por defender nuestro país. Para estos señores, toda esa gente de todo origen que pelearon en el Morro y alrededores nunca existieron. Fueron producto del imaginario popular o la fantasía al mismo estilo de una historieta. ¿Qué dirán el día de mañana?

Como indica la presentación del oficio, “Según el texto único ordenado de la Ley No. 27806 – Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, decretado por el Supremo Gobierno en que se unifican dispositivos legales, relacionados al derecho de las personas naturales o jurídicas a tener acceso a la información que posea o produzca la Institución…”, es que protesto por el mismo medio por utilizar trabajo intelectual sin previo permiso. Si bien los partes y relatos son de dominio público, al menos han debido tener la “delicadeza” de no copiar el mismo número de comas y letras. Mis comentarios han sido fiel calco de los escritos originales y tenemos con el Sr. Linares todo el material de borrador y final para probarlo.

Nosotros somos los únicos que hemos escrito sobre la batalla utilizando como fuentes los partes chilenos del Melipilla y Coquimbo, así como los relatos de Alcócer y Silverio Narvarte.

En cuanto al parte del coronel Arnaldo Panizo también lo hemos sacado del olvido para colocarlo en el contexto que debe ser y que es el tema central de estudio. Antes de nosotros, nadie lo utilizó para un estudio de las batallas, ni siquiera Basadre ni Dellepiane, solamente el teniente coronel Nicanor Beúnza y el coronel Vidal Panizo en sus respectivas conferencias pero no para un libro.

La Última Resistencia es la primera obra en su género que narra el por qué de las baterías del Morro Solar, su situación estratégica y geográfica, su desarrollo, importancia durante la defensa de Chorrillos el 22 de setiembre de 1880, para culminar con la última resistencia del ejército peruano el 13 de enero de 1881. Se incluye el armamento empleado, número de tropas, quiénes la comandaban, biografías de soldados y oficiales, etc. Es un trabajo que sintetiza años de investigación en archivos, bibliotecas, trabajos de campo y que en el futuro se ampliará y afinará más con nuevos hallazgos.

No opinaré más sobre el contenido histórico de este oficio. Creo que cualquier persona medianamente entendida en el tema podrá sacar sus conclusiones pero es lamentable que este pueda servir para sorprender a toda una institución y a los interesados.

Necesito una explicación al respecto. ¿Quiénes han sido los autores de este oficio que atenta contra los intereses peruanos utilizando fragmentos de estudios que sí concluyen que hubo batalla en esa zona? Exijo las reparaciones del caso a no ser que crean pertinente presentar mi protesta ante las instituciones correspondientes.



sábado 2 de julio de 2011

Miguel Iglesias y la Reconciliación Nacional

Por: Juan Carlos Flórez Granda (*)

 “…Más tarde hice reconocer la clase de general a Iglesias, quien se encontraba ya en Cajamarca, lugar a donde le envié los respectivos despachos con emisario especial. Muchos años después, cuando Iglesias volvió a Lima, fuimos buenos amigos. En nuestras pláticas no tocamos nunca nada relativo a Ancón…”[i] (Andrés A. Cáceres)

A propósito de la traslación de los restos del general Iglesias a la Cripta de los Héroes y los distintos pronunciamientos de algunas instituciones y medios de comunicación me llevo a preguntar si realmente tenemos la suficiente madurez y conocimiento de los hechos ocurridos durante la pasada guerra de 1879.

Mi intención no es juzgar la actuación histórica de un personaje como Miguel Iglesias sino analizar someramente el contenido de las airadas protestas, en cierta forma, injustas y con matices de preocupante intolerancia.

La palabra traidor, felón y cualquier otro calificativo, es comúnmente utilizada en historia cuando se quiere descalificar a un personaje sin base alguna. Cualquier historiador serio no lo emplearía si en este no hubieran suficientes pruebas fehacientes del hecho ocurrido. Además existe en nuestro lenguaje una riqueza de calificativos mucho más apropiados. En el caso de Iglesias, es utilizado hoy con rauda ligereza por cierto sector que se siente agredido, afectado o impotente de poder sustentar un contexto histórico, estando más preocupados o fanatizados en cuidar la imagen de otros personajes con una devoción que linda en lo religioso, por el hecho de haber tenido alguna vez rivalidad política.

En este contexto no puedo llegar a entender cómo Cáceres llegó a entablar amistad con un supuesto “traidor” o “felón”, como califican los  detractores de Iglesias. Es tan impensable como ver a respetadas personalidades actuales entablar una muy buena amistad con asesinos, espías o narcotraficantes. Eso originaría la descalificación moral de toda la sociedad hacia la persona quien entabla amistad con este tipo de gente.

Es por ello que me inclino a creer que el mismo Brujo de los Andes tuvo la tolerancia, madurez y suficiente inteligencia para respetar posiciones antagónicas y entablar una buena amistad con su otrora rival político.

El ejército peruano ha rendido innumerables honores al general Iglesias. Tengo en mi colección un retrato del general Miguel Iglesias en un calendario de los años 60’s junto a otro personajes como Grau, Castilla, Olaya, Melgar, Bolognesi y el mismo Cáceres. Sin duda como un homenaje póstumo a su vida y trayectoria. Comprobamos también que Iglesias fue Presidente Nato de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia en 1885 al igual que Andrés A. Cáceres Dorregaray en 1886. Es ejemplar cómo esta institución patriótica se mantiene al margen de las pasiones políticas y acusa un conocimiento histórico objetivo y real de cada personaje de la vida republicana.

El Morro Solar cuenta con un monumento a un Miguel Iglesias mirando hacia Chorrillos donde realmente lo defendió y no en el Morro como erróneamente nuestra historia hace énfasis, inaugurado durante la época del general Manuel Odría, siendo alcalde el historiador Evaristo San Cristobal. En una de las placas de bronce robadas hace unos años indicaba que era el “…Homenaje del Ejército del Perú y la municipalidad de Chorrillos al general Miguel Iglesias.  Valiente soldado de la Guerra del Pacífico…”

Si seguimos buscando en los archivos del Congreso de la República encontraremos que en 1928, durante el gobierno de Augusto B. Leguía se ordenó colocar en el sitio más conveniente la estatua de Miguel Iglesias con el fin de perpetuar su memoria[ii].  En 1943 se creó el distrito “Miguel Iglesias” en Celendín[iii] y en la década del sesenta, en Cajamarca un colegio militar con el nombre “Miguel Iglesias”[iv].

Es paradójico que con todos estos homenajes, monumentos, centros y lugares en memoria de Miguel Iglesias a través de nuestra vida republicana, sin contar con calles en su nombre, algunos levanten su voz de protesta tildándolo de traidor, felón y cuando calificativo existe sin más base que defender una posición políticamente apasionada, descontextualizando los hechos históricos en un tiempo referido y juzgándolo según los ojos del presente.

El Perú estaba en 1882, durante la campaña en la sierra, totalmente fraccionado. El país seguía a varios caudillos, dividiéndose las partes en Norte, Centro y Sur. La guerra interna era obvia. Unos eran partidarios de la paz, otros de continuar la guerra. Ambos pensamientos buscaban lo mejor para el país pero ese afán caudillista, egoísta o como se quiera entender, fue el detonante para que todos estos personajes no sean capaces de anteponer sus intereses personales frente a los del país y ponerse de acuerdo, arrastrando hasta hoy los mismos vicios. Seguimos echándonos la culpa entre peruanos y buscando mil excusas para justificar lo injustificable de lo ocurrido. En otras palabras no abrimos los ojos y no aprendemos de nuestro pasado. Y lo peor de todo es que en ese afán de descalificar al rival político nos remitimos a fuentes chilenas para cumplir ese objetivo con un peruano. De ahí surgen pues las desgraciadas frases políticas en plena guerra “primero los chilenos que a Piérola”. Es decir, a ese tipo de degradación llegan algunos peruanos con tal de descalificar a un rival en plena guerra.

Si me preguntaran cuál es mi opinión al respecto de Iglesias, respondería que no fue traidor.  Tampoco me parece justo que solo un grupo de oficiales sean trasladados a la Cripta de los Héroes. Tanto Iglesias, Cáceres y muchos combatientes que no están aun en este recinto han reunido y reúnen méritos suficientes por sus servicios en la defensa del Perú. Han tenido sus aciertos y desaciertos pero es totalmente injusto que se excluya de este recinto a los miles de soldados que, sin rango alguno dieron todo por el Perú. En vez de una cripta debería existir un camposanto como el cementerio estadounidense de Normandía, o el de Arlington y no estar rasgándonos las vestiduras fanatizándonos e insultando a cuanto personaje haya que no comulgue con las ideas del otro, pero a los detractores no les interesa eso.

A todo esto viene otra pregunta: ¿Los peruanos estamos preparados para una verdadera reconciliación?

El presidente electo Ollanta Humala declaró durante la entrega de sus credenciales:

"Asumiendo formalmente hoy la condición de Presidente electo de Perú, quiero reiterar el compromiso de ser el presidente de todos los peruanos y peruanas, y que mi gobierno aspira a reconciliar el país"[v]

Es de suma urgencia que en esa reconciliación también se incluya la objetividad histórica, construyendo un país de todas las sangres y no la mediocridad que aun nos polariza históricamente en una eterna lucha entre negros, blancos, mestizos, indios, chinos y cuanta combinación exista. Debemos de aceptar nuestra historia, sea buena o mala, aprendiendo de los errores y entendiendo nuestras culturas. Desde el momento que la aceptemos sin matices políticos, apasionamientos ni fanatismos y respetemos las distintas culturas que existen en nuestro país, es entonces que recién creceremos como nación unida.


(*) Director de la Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo

 


[i] La Guerra entre el Perú y Chile 1879-1883. Extracto de las Memorias de mi vida Militar. Tomadas al dictado y recopiladas por Julio C. Guerrero. Editora Internacional. Buenos Aires 1924.
[ii] Ley No. 6075
[iii] Ley No. 9818
[iv] Ley 15550
[v] Periodista Latino.com 24 de junio del 2011. http://www.periodistadigital.com/inmigrantes/vida-cotidiana/2011/06/24/ollanta-humala-presidente-electo-peru-credenciales.shtml