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domingo, 12 de enero de 2014

Por la verdad histórica en el Morro Solar. 13 de enero de 1881.


Juan Carlos Flórez Granda / Director SEHCAP
jcflorezg@yahoo.com

  
Conmemorando 133 años de la batalla de San Juan, es tiempo de dar crédito a algunas participaciones relevantes y establecer la verdad histórica de quienes tuvieron un rol sobresaliente, sobre todo en la resistencia del último bastión de la defensa peruana el 13 de enero de 1881: El Morro Solar.

Coronel Arnaldo Panizo meses antes de su muerte en 1892.
Se atribuye la defensa final al coronel Miguel Iglesias, jefe del 1er. Cuerpo del Ejército cuando realmente se le debe atribuir a él la defensa heroica de Chorrillos hasta su captura a las 12:30pm aproximadamente cuando, habiendo recuperado las posiciones de Santa Teresa, viéndose rodeado por el ejército chileno y sin tropas de refuerzo, no pudo junto con los restos de las fuerzas que lo acompañaban, retirarse hacia Miraflores, siendo capturado muy cerca del malecón.

A partir de ese momento la única fuerza móvil existente fue comandada por el coronel Arnaldo Panizo, quien junto con sus artilleros y restos de la división de Iglesias, agrupados por él, realizaron una sobrehumana defensa en la batería Mártir Olaya durante casi dos horas, hasta que la superioridad de las fuerzas la doblegaron.

No fue Miguel Iglesias el defensor del Morro ni estuvo nunca en las alturas sino el coronel Arnaldo Panizo. Tampoco Panizo estuvo subordinado a Iglesias ya que eran baterías de costa y accidentalmente sirvieron de apoyo al primer cuerpo del ejército. Numerosos relatos lo atestiguan. Ver artículo:



El Jefe de Estado Mayor, general Pedro Silva, consigna el parte de Panizo en su parte, mencionando lo siguiente:

“…El primer cuerpo de ejército estaba apoyado por las baterías de Chorrillos, de cuyos detalles sólo se podrá formar cabal idea en vista del parte del Comandante general de ellas…”

Los informes franceses, ingleses y americanos narran la resistencia hecha por los artilleros del Morro y creo que es tiempo de investigar, profundizar y mostrar las verdades históricas que han permanecido ocultas por años para poder así entender nuestra historia.

Termino esta pequeña reseña transcribiendo palabras del teniente coronel Nicanor Beúnza en su conferencia en la Escuela Militar de Chorrillos:

“…Si el general Iglesias es el héroe de la defensa, con la primera división del ejército peruano en Chorrillos, el coronel Panizo, que fué el alma de la resistencia en el último baluarte, las baterías de artillería, es el héroe del Morro Solar…”


 REPUBLICA PERUANA

 Comandancia General de las
Baterías de Chorrillos y Miraflores.


Lima, Febrero 9 de 1881.
 Sr. Jefe de Estado Mayor
De los Ejércitos:

S.G.:

El cumplimiento de mi deber me pone en el ineludible caso de dar parte a U.S. de la Batalla librada el 13 de Enero ppdo., entre las fuerzas de mar y tierra de la República de Chile y nuestro Ejército, en los campos de Villa y San Juan, en todo lo que se relaciona con las Baterías dependientes de esta Comandancia General; pero, antes de ocuparme de los detalles de ese acontecimiento, tan funesto para el porvenir de nuestro país, creo conveniente hacer aquí una ligera reseña de la situación topográfica que en las alturas de Chorrillos ocupaban las baterías a mis órdenes, las piezas con que estaban artilladas, las fuerzas que las servían, su armamento y la manera cómo me estaban apoyadas.

En la eminencia que une el extremo Sur de la bahía de Chorrillos, y el comienzo de la altura más culminante, denominada “Marcavilca”, se habían establecido dos baterías: la primera y principal, nombrada “Mártir Olaya”, estaba situada en la planicie más elevada del Morro de Chorrillos. Allí se habían montado dos cañones de a 70, sistema “Parrot”, en cureñas de correderas, sobre una plataforma de madera y con un intervalo, entre ellas, de ocho metros, a lo más, ambas giraban en un círculo completo y, desde luego batían tanto el mar como la campiña, en un radio de 4 a 5000 metros. Su situación relativa y la poca distancia que los separaba, impedían, como U.S. comprende, hacer sus fuegos sobre un punto dado, sin grave peligro para los artilleros. Todo el perímetro de la plataforma, que era rectangular, estaba cubierto con unas cuantas filas de sacos de arena, que apenas cubrían a la tropa hasta media pierna; se habían colocado ahí para desfigurar el terreno, más bien que para defensa de los proyectiles enemigos. En la pendiente que sólo, mira al mar, y sin poder ofender el valle, sobre una plataforma, también de madera, se había montado una pieza de a 500 libras, sistema “Rodman” y un poco más de avanzada y al pie del corte vertical que sirve de límite al mar, se había colocado otra pieza pequeña, de a 9, sistema “Withwoorth”, montada sobre una cureña de marina.

Composición de la batería "Mártir Olaya" . Investigación del autor.


La segunda Batería, denominada “Provisional”, estaba situada en una meseta que avanzaba hacia el valle, quedando oculta del mar por su retaguardia, sin ser vista más que por la bahía, dominaba toda la campiña y caminos que conducen a San Juan y Villa a Chorrillos, montaba dos piezas de a 32, largas, de ánima lisa, sistema antiguo, sobre cureñas de marina, en dos plataformas de madera y sin parapeto ni defensa alguna, pues la premura del tiempo no dio lugar para más. Podían ofender al enemigo en un radio de 3000 a 4000 metros.

Entre estas dos Baterías, había una distancia próximamente de 1000 metros y las desigualdades del terreno, en dicha extensión, les hacía imposible verse ni observarse entre sí.

Ubicación batería "Provisional". Investigación del autor.

La Caleta de “La Chira”, situada al sur de estas fortificaciones, se encuentra separada de ellas y oculta por una gran eminencia, que se levanta a inmediaciones de la Batería “Provisional”, denominada la “Marcavilca”. Desde su cima se domina y defiende, no sólo la caleta nombrada, sino todos los arenales limitados por el valle y el más recóndito repliegue, en todas las direcciones de un círculo y a una inmensa distancia. Era, pues, la llave de nuestras Baterías y, por consiguiente necesario, colocar allí artillería de menor calibre, que, al mismo tiempo que ofendía al enemigo a larga distancia, impedía todo desembarque por la caleta “Chira”; y apoyada por una fuerte División del Ejército, impedía fuese tomada por el enemigo, que con sus fuegos de infantería anularía, por completo, las Baterías de mi mando. En consecuencia y con gran trabajo, por un camino enteramente angosto, formado sobre la cuchilla que corre hasta la cima, se subieron 2 piezas de a 9, artillería de campaña, sistema “Clay”, y una ametralladora “Nordenfelt”.

Ubicación batería "Marcavilca". Investigación del autor.
Para el servicio de las dos piezas de la sección “Clay”, un Obús de a 12 de campaña y una ametralladora “”Claeston”, contaba con solo 36 matriculados de Chorrillos, 52 artilleros, 6 marineros y 80 reclutas del Departamento de Junín, que el día 11 me remitió S.E. el Jefe Supremo; de los cuales remití 25 a Miraflores, para la Batería “Alfonso Ugarte”, quedando en la de Chorrillos 55, quienes durante el combate, sólo pudieron ser empleados en proveer de municiones a los distintos puntos artillados.

Los matriculados, en número de 21, servían a la sección “Clay” y ametralladora “Nordenfelt”, a las ordenes del Capitán de Artillería D. Nicanor Luque; otros 15 servían la Batería “Provisional”, con un marinero y 5 artilleros a las órdenes del Capitán del Arma, D. Manuel R. Cornejo. Los 47 artilleros restantes y 5 marineros, ocupábanse en el servicio de la Batería “Mártir Olaya”. Para armar toda esa fuerza sólo contaba con 40 rifles “Remington”.

Como S.S. verá, no tenía un solo soldado de infantería que protegiese las dos Baterías “Mártir Olaya” y “Provisional”. En Marcavilca se hallaba la División del Norte.

Hecha esta manifestación, que me he creído enteramente necesaria, paso ahora a ocuparme de la manera cómo funcionaron estas Baterías, durante la batalla.

Serían las 5 y 30 am. Cuando un ayudante de las Baterías, mandadas por su primer Jefe, Sargento Mayor Dn. Manuel Hurtado y Haza, vino a darme parte de que el enemigo se batía con nuestro Ejército establecido en la línea. Inmediatamente me constituí en la Batería “Mártir Olaya”, acompañado del Sr. Coronel de Artillería Dn. José Ruesta y los ayudantes de esta Comandancia General, Subtenientes del Arma Dn. Gerardo Soria, Dn. Abel Ayllón y Dn. Alberto Panizo. Cuando llegué allí, Jefes, Oficiales y Tropa, se encontraban en sus puestos, listos para el combate y animados del mayor entusiasmo y decisión, esperando el momento de la prueba.

Seguido del Mayor Haza y de los ayudantes que antes me habían acompañado, pasé a la Batería “Provisional”, en cuyo puesto tampoco tuve nada que anotar, de allí ascendí a “Marcavilca”, que esos momentos hacía fuego sobre el enemigo. Al llegar allí, me dijo el Capitán Luque, que una de las plazas “Clay” y la ametralladora “Nordenfelt”, estaban inutilizadas. Un armero se ocupaba en trabajar en ambas armas, a fin de restituirlas al servicio, pero, desgraciadamente, ni el trabajo de éste ni el empeñoso interés del Capitán, produjeron resultado favorable alguno. Quedaba, pues, una sola pieza, que constantemente disparaba sobre la escuadra enemiga, unas veces, y otras sobre los regimientos que trataban de ascender a la posición. La División del Sr. Coronel Noriega, situada en esa planicie, defendía perfectamente bien su puesto. Las municiones de artillería iban escaseando. Inmediatamente mandé a  uno de mis ayudantes a la Batería principal, para que me mandaran una cantidad suficiente, orden que se ejecutó y cumplió en el término de la distancia, quedando dicha posición en las mejores condiciones de defensa.

Mientras tanto, ya el enemigo había ido batiendo y desalojando de sus posiciones a nuestro Ejército en la línea, desde San Juan a la Chira, y otros por los potreros y callejones de Villa, venía cediendo el campo, sin tener artillería que lo protegiese en su retirada. En el acto descendí de Marcavilca a la Batería Provisional. En el tránsito encontré a S.E. el Jefe Supremo, a quién dí parte de cuanto hasta entonces había acontecido en mi puesto, avisándole, al mismo tiempo, que iba a romper los fuegos en la Batería Provisional. S.E. siguió a Marcavilca, y los fuegos se rompieron en las mejores condiciones.

La Caballería e Infantería enemigas, parte en guerrilla, perseguían a una considerable fuerza nuestra, que, a órdenes del Señor Coronel Dn. Miguel Iglesias, venía en retirada y trataba de reorganizarla al pie de una “huaca” que domina el camino indicado, cerca del Panteón. Los fuegos de la Batería desalojaron al enemigo apostado y sus guerrillas, y el Coronel Iglesias con sus tropas, ya reorganizadas, emprendió un nuevo ataque y recuperó, a viva fuerza, sus perdidas posiciones, de las que más tarde volvió a ser desalojado, por las fuerzas del enemigo, por la falta de tropas de refresco que le protegiesen. Durante este tiempo, la Artillería enemiga nos hacía un nutrido fuego, cuyos proyectiles caían sobre nuestra posición. Allí se hallaba presente el Sr. Contralmirante Dn. Lizardo Montero. En estos momentos, recibí aviso del Mayor Haza de que parte de la Escuadra enemiga aparecía frente a la Batería “Mártir Olaya”. En el acto marché a ese punto, llegando en circunstancias de que este Jefe, con el cañón de 500 libras rompía los fuegos sobre la Cañonera Pilcomayo y la lancha Toro, que ya disparaba, también  sobre esta Batería. Como una hora duró este pausado cañoneo, sin producir resultado alguno, retirándose en seguida dichos buques, para no aparecer más. Eran las 8 a.m.

La artillería enemiga, dueña de las magníficas posiciones que habían tomado en San Juan y Villa, nos hacía fuertes descargas sobre las Baterías, que eran contestadas vigorosamente, sosteniendo un cañoneo de más de dos horas, que nos causó algunas victimas. Mientras tanto, el enemigo, entrando por el camino últimamente abierto, entre San Juan y Chorrillos, trataba, con fuerzas de Infantería y Caballería, en número considerable, de apoderarse de esta Villa.

En la Escuela de Clases había un Batallón nuestro que les hacía fuego, y en el camino que de este edificio conduce al Barranco, se reorganizaba, también, otro batallón nuestro.

En el acto hice dirigir los fuegos sobre el enemigo, con tan buen efecto, que por tres veces fue rechazado hasta la embocadura del citado camino. En este largo intervalo de tiempo, ambos batallones se replegaron al Barranco.

En este momento, y con gran sentimiento, vi que condujeron herido, en una camilla, al valiente Capitán de Artillería Dn. Nicanor Luque. Tenía una pierna rota. Me dijo que Marcavilca quedaba resistiendo bajo buenos auspicios que habiéndose inutilizado el montaje de la única pieza “Clay”, que quedaba, había tenido que desmontarla y cambiarle la cureña de la que antes se había descompuesto, y que, al ser herido quedaba al mando de dicha pieza el Subteniente Alvarez Calderón, perteneciente al Batallón Ayacucho No. 5.

Serían las 12 y 30m. Cuando conocí que los momentos eran cada vez más difíciles, que no contaba con fuerza alguna de infantería para defender mis posiciones, y que a la Batería de a 32 la batían crudamente. En estas circunstancias, mandé a mi ayudante, Subteniente D. Gerardo Soria, fuese a buscar a S.E. el Jefe Supremo y le hiciera presente nuestra situación y la necesidad que tenía de fuerzas de Infantería, para la defensa y sostén de mi puesto. Largo rato después, dicho oficial trajo la noticia de que S.E. se había marchado a Miraflores, donde se había replegado el Ejército, y que el enemigo estaba cerca de la población.

Desde las primeras horas de la mañana, y careciendo de puesto en la línea, se hallaban a mis órdenes 30 hombres armados con Remington y con muy pocas municiones, pertenecientes a la sección de Ingenieros del Ejército del Norte, a las órdenes del Capitán D. Fabio Rodríguez, con unos cuantos subalternos más, les hice desplegar en guerrilla, a fin de poder batir, aunque a pecho descubierto, las avenidas más importantes de la posición.

La ametralladora “Clayton” se había inutilizado a los primeros disparos. El Mayor Haza, que personalmente manejaba esta arma, tuvo al fin que abandonarla y hacerse cargo del Obús de a 12, de campaña, para batir, ya de cerca al enemigo, cuya infantería había ocupado las avenidas del Malecón y la que desemboca al camino de zig-zag que conduce al Morro.

La Batería Provisional había sido tomada a sangre y fuego por la falta de infantería que la protegiese. La División de Marcavilca, dominada por el enemigo, dejaba su posición y descendía, precipitadamente, parte por la pendiente situada entre su posición y la Batería Provisional, hacia la población, y del resto por encima del Morro, con la misma dirección. El enemigo había coronado Marcavilca y, en guerrilla, hacía fuego sobre dicha División, impidiendo que se reorganizara, haciéndole infinitas bajas.

Los artilleros de nuestras Baterías eran diezmados, al extremo que los Jefes y Oficiales de esta Comandancia General, así como los de la Baterías, servían, desde entonces, las dos piezas “Parrot” que, junto con el Obús de a 12, eran las únicas que batían con metralla al enemigo, que instante por instante, arreciaba más sus fuegos y nos encerraba casi en un círculo, pues no teníamos más parte libre que las ásperas pendientes que conducen a la playa.

En estos momentos, caían heridos el Coronel de Artillería Dn. José Ruesta, que valerosa y espontáneamente, había solicitado un puesto en el combate, y el valiente Teniente del Arma Dn. David León.

Desde ese momento, la situación se hizo insostenible. Cien hombres más o menos, sin parapeto alguno, casi agotadas sus municiones, y sembrado el campo de muertos y heridos, con que se tropezaba a cada paso, eran impotentes, a pesar de su valor, para combatir con numerosísimas fuerzas, que por todas partes nos asediaban. En tales condiciones, llamé aparte al Mayor Haza y le ordené que, personalmente, prendiera fuego a una mecha de duración, de que, anteladamente se había dotado al polvorín; la órden fue obedecida inmediatamente; la tropa se apercibió de ello antes de tiempo y sin esperar mis órdenes, para retirarnos unidos, pues la mecha nos daba tiempo suficiente, y alarmado con el peligro que suponían inmediato, sin que yo ni los Jefes y Oficiales que se hallaban a mi lado, lo percibiésemos, en su veloz retirada nos precipitaron de la pendiente hasta la playa, en donde algunos quedaron víctimas de su temeridad.

No sin algunas contusiones, pudimos emprender la retirada en medio de la tropa dispersa, por el canto de la playa con dirección a Miraflores, a replegarnos a la Batería “Alfonso Ugarte”, también dependiente de esta Comandancia General; pero, desgraciadamente, el enemigo nos cortó la retirada, haciéndonos algunas víctimas más, y tomándonos prisioneros, pocos momentos después.

Al terminar este Parte, no puedo menos que manifestar a U.S. el patriotismo, valor y entusiasmo, con que han llenado su deber, durante la Batalla, todos los señores Jefes y Oficiales y tropa que consta en las relaciones acompañadas a los Partes de los señores Jefes de las Baterías a mis órdenes, así como el Cirujano y sus subordinados. En cuanto a la Batería Alfonso Ugarte, cuyo parte también acompaño, aunque no tuve el honor de verla combatir, por estar ya prisionero, los antecedentes de los Jefes y Oficiales que las defendían, en la jornada de Miraflores, y el Parte del Jefe del detall, manifiestan perfectamente, su digno y valeroso proceder.

 Dios Guarde a Ud. Sñor. Gnral.

Firma: Arnaldo Panizo

Batería "Mártir Olaya" días después de la batalla. Estas fueron voladas por el ejército chileno. Nótese que la boca del cañón va hacia el suelo. Esto se debe a la ausencia del culote del cañón ( la parte posterior), originando el quiebre del punto de equilibrio y yéndose todo el peso hacia el ánima del cañón.


Ayacucho, Noviembre 1º. De 1881.

Benemérito Sor. Contralmirante
Ministro Gral. De Estado

S.M.

En cumplimiento de la órden verbal de S.E. el Presidente, tengo el honor de elevar á manos de U.S. la relación nominal por clases de los S.S. Jefes y Oficiales que pertenecieron á la Comandancia General y Baterías de Chorrillos y Miraflores y que combatieron en las jornadas del 13 y 15 de Enero último, distinguiéndose por su valor y patriotismo; razón por la que fueron recomendados á la consideración del Supremo Gobierno en el parte que tuve el honor de elevar al E.M.G. de los ejércitos el 9 de Febrero del presente año.

En mi humilde juicio Sor. Ministro, y después del estudio que he tenido costumbre de hacer siempre de los jefes y oficiales que me han estado subordinados, creo que con excepción de los oficiales: Cavero, Balaguer y Torres que sin embargo de su buen comportamiento en la jornada de Miraflores, no reunen las aptitudes necesarias para el desempeño de clases superiores. A estos puede el Supremo Gobierno acordarles otro género de premio; Los demás que reunen todas las condiciones que requiere la honrosa carrera de las armas, se han hecho  indudablemente acreedores al ascenso inmediato, salvo el mejor acuerdo de  S.E. el Presidente.

Dios Guíe á U.S.

B.S.G.A.

Arnaldo Panizo
Ayacucho, Noviembre 6 de 1881.


Vista la calificación de aptitudes ordenada al Coronel Arnaldo Panizo, de los Jefes y Oficiales de la dotación de las Baterías “Mártir Olaya” y “Alfonso Ugarte” en Chorrillos y Miraflores, que se hallaban bajo sus órdenes, el 13 de Enero del corriente año, de cuyos Jefes y Oficiales, el mayor número há hecho además la Campaña del Sur, con buena nota, concurriendo parte de ellos, a la gloriosa batalla de Tarapacá, el 27 de Noviembre de 1879, por la cual el Capitan Don Gabriel Delgado fue ascendido á esta clase.
Atendido el valeroso comportamiento de todos los dichos Jefes y Oficiales en las jornadas del 13 y 15 del mes y año referido;

SE RESUELVE:

Ascender:- á Tenientes Coroneles efectivos de Artillería de Ejército, a los Sargentos Mayores, José Ernesto Diez, Manuel Hurtado y Haza, Manuel Carrera y Manuel Alegre; los tres primeros con la antigüedad del 27 de Noviembre de 1879 y el último con la de 13 de Enero del presente año.
A Sargentos Mayores efectivos, de la misma Arma y de Ejército, á los Capitanes Nicanor Luque y Gabriel Delgado, con la antigüedad de 27 de Noviembre de 1879 y de 15 de Enero último, el segundo.
A Capitanes efectivos de Id. Id. Á los Tenientes Pablo Odriozola, Pedro Lopez y Manuel Rodolfo Cornejo; los dos primeros con la antigüedad de 27 de Noviembre de 1879 y el tercero, con la de 13 de enero del año actual.
A tenientes efectivos de Id. Id. Id. Á los Sub Tenientes Belisario Beunza, Nicanor Beunza y Pedro Carlin, los dos primeros, con la antigüedad del 13 de Enero y el último con la de 15 del mismo mes del corriente año.

Conferir la clase de Sub Tenientes de Artillería de Ejército, a los de este empleo temporales, Abel Ayllón, Gerardo Soria, Manuel Forcelledo y Enrique Abasolo, todos con la antigüedad de 13 de Enero último.

Y POR CUANTO:

El Cirujano temporal de 1ª. Clase Doctor Julio Becerra, el practicante Bachiller Federico Gal y el Farmacéutico Francisco Guzmán, se han conducido dignamente en la Batalla del 13 de Enero del corriente año, en el morro de Chorrillos, donde cayeron prisioneros:

SE DECLARA: que han contraido merecimiento, el cual será tomado en consideración, al hacerse la calificación del Cuerpo de Sanidad Militar. Regístrese y Comuníquese.


Firma:  Aurelio García y García.


Relación nominal por Clases de los S.S: Jefes y Oficiales pertenecientes á la Comandancia Gral. Y Baterías de Chorrillos y Miraflores que asistieron á las Batallas del 13 y 15 de Enero último.
COMANDANCIA GENERAL

Sargto. Mayor       de Art. D. Ernesto D. Canseco         Jefe de Detall
Sub Tente. Temp.  de  Id.  “   Abel Ayllon                       Amanuense                            Prisionero
Id.                          de  Id.  “   Pedro Carlin             Ayudante
Id.                 Id.     de  Id.  “   Alberto Panizo                Id.                                      Prisionero
Id.                 Id.     de  Id.  “   Gerardo Soria                  Id.                              Prisionero

BATERIAS DE CHORRILLOS

Sargto. Mayor       de Art. D. Manuel  y Haza               1er. Jefe                                     Prisionero
Sub Tente. Temp.  de  Id.  “   Manuel Alegre                2do. Id.                                      Id.
Capitan                   de  Id.  “   Nicanor Luque                     Jefe de Pieza       Herido y Prisionero
Teniente                 de  Id.  “   Manuel Cornejo              Id.   de Id.                       Id.     
Sub. Tente. Temp   de  Id.  “  Manuel Forselledo         Oficial de Polvorín               Id.
Id.                  Id.      de  Id.  “  Enrique abasolo             Oficial de Pañoles                Id.

BATERIA DE MIRAFLORES

Sargto. Mayor       de Art. D. José E. Diez                    1er. Jefe                                       
    Id                       de Id.   D. Manuel Carrera              2do. Jefe
Capitan                 de  Id.  “    Gabriel Delgado                            Id. de Pieza
  Id   graduado      de  Id.  “    Pablo Odriozola                          Id. de Id.
Capitan Provisional  subteniente    Ramon Cavero                         Id.  de Id.
Teniente                de  Id.  “   Pedro Lopez                             Id.  de Id.
Capitan Provl.       de  Id.  “  Alejandro Torres             Oficial de Pañoles               
Tente. Temp.         de  Id.  “   José M. Balaguer              Id.   de Polvorín.   
Sub. Tente. Temp   de  Id.  “  Belisario Beunza           Ayudante.

AGREGADOS

Corl. Gdo.      de Art.  D. José Ruesta                          Herido y Prisionero
Tente. Temp.  De Art. D. Nicanor Beunza                                       Id.

SERVICIO SANITARIO

Cirujano de 1ª. Clase Temp.. Dr. D. Julio Becerra         Prisionero
Practicante Bachiller                    D. Federico Gal              Id.
Farmaceutico                                D. Francisco Guzmán    Id.


Ayacucho, Noviembre 1º. De 1881

Firma: Arnaldo Panizo.

jueves, 12 de enero de 2012

Morro Solar: Contra falseamientos de la historia

Por: Juan Carlos Flórez Granda

Paseándome por la web encontré este interesante video http://www.youtube.com/watch?v=vSRp3eOGbAk&feature=related  donde se puede apreciar al Sr. Jacques Levy presentando al arqueólogo especialista en historia, Dr. Guillermo Cock.

El objetivo de este video, por lo que se puede apreciar, es sustentar desde el punto de vista histórico la inexistencia histórica, valga la redundancia, de los terrenos del Morro Solar. No me ocuparé sobre el tema de propiedad de los terrenos de GREMCITEL porque creo que los Sres. Levy tienen toda la licencia que la Ley les otorga de pelear por lo que creen ellos su derecho. Sí me ocuparé de los comentarios del Dr. Guillermo Cock porque considero merecen todas las aclaraciones del caso por los motivos que expondré en el transcurso de este artículo.

Inicia el Sr. Cock haciendo memoria de cómo en el 2004 el Sr. Isy Levy lo contactó para que los apoyen en la obtención del certificado de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA) en los terrenos  que ellos habían adquirido en La Chira y La Herradura. Continúa narrando cómo comenzó el estudio de las afectaciones: Si habían, si existían zonas arqueológicas conocidas y monumentos históricos que se viesen afectados. Identificaron “una serie de sitios pequeños [sic]”, uno en el cerro de la virgen y otro en la Chira. Agrega que había dos “torreones coloniales en La Chira que habían sido usados probablemente desde el siglo XVI hasta fines del siglo XIX como puntos de vigías costeros [sic]”

Pareciera un pequeño desliz, producto quizás de la falta de memoria en ese momento para acordarse de algún dato. Lo cierto es que los torreones mencionados fueron mandados a construir por el virrey Abascal a comienzos del siglo XIX para defensa contra la expedición libertadora ante cualquier desembarque y se estableció después de su construcción 2 baterías, cada una con 2 cañones de 8 libras y apoyados por “…300 infantes i 50 caballos con 2 cañones de 4 libras de de batalla en el terreno más a propósito de la inmediación, manteniendo una avanzada de 50 hombres, retrincherada en la arena de aquella playa…[sic]” (Noticias sobre las Provincias del Litoral Correspondiente al Departamento de Lima y de la Provincia Constitucional del Callao por la Oficina hidrográfica de Chile, Op. Cit., Pág. 41. Santiago – Imprenta Nacional 1879).

Prosigue con el tema y da cuenta de una demora en los trámites, etc., que tampoco es el caso comentarlo porque al ver el video uno puede supone a qué se apunta y que son materia de sustento a los fines que persiguen.

Lo curioso del caso es que el arqueólogo Guillermo Cock señala que el problema comenzó cuando fueron a solicitar el CIRA para el área del Salto del Fraile de La Herradura y que luego de darles la autorización para iniciar la evaluación, esta fue suspendida bajo la excusa que eran terrenos donde se produjo un hecho histórico: La Batalla de San Juan de Miraflores en enero de 1881. “…El problema surge de una confusión…[sic]” (creo que la confusión es del Dr. Cock), entre el área que “nosotros denominamos conmemorativa que es la parte que hoy día se denomina Morro Solar donde está el monumento al soldado desconocido, está el monumento a Iglesias, inclusive  hoy día está la cruz del papa…Esa área que se configura a principios del siglo XX para conmemorar ahí, para erigir ahí los monumentos de la batalla, no es un área donde se produjo la batalla…[sic]”  

Este comentario indica realmente los escasos conocimientos de la batalla del 13 de enero de 1881 y sobre todo de la defensa que se hizo en el Morro Solar.

Agrega con convicción que solo hubo una batería como los hubo en otros lados porque no se sabía donde sería la batalla.

Tengo mis dudas si el Sr. Cock es arqueólogo especialista en historia o va a presentar una novela de corte histórico porque es la única forma de justificar tales comentarios, ya que hasta ahora todo lo que ha dicho difiere de la verdad y para ello solo me remitiré a las fuentes. En este caso podría mencionar el parte oficial del Comandante General de las Baterías de Chorrillos, coronel Arnaldo Panizo, documento que el general Pedro Silva menciona en su parte oficial para describir la actuación de las baterías de costa en la zona del Morro Solar,  y quien precisamente sostuvo con sus artilleros y restos de los batallones del primer cuerpo del ejército una encarnizada resistencia, luchando contra los batallones de la 1ra. División de Lynch hasta cerca de las 2 de la tarde.

 Al parecer el Sr. Cock no ha investigado o ha delegado la investigación a otras personas y se ha confiado en malos informes. Estos comentarios provenientes de un especialista dice mucho del escaso conocimiento que tiene sobre el tema. Seguidamente narra con total seguridad una serie de medias verdades, por no colocar otro calificativo, quien sabe para perseguir qué fin.

Si nos remontamos al año 1879 ya existía un proyecto para situar baterías que puedan proteger el cable submarino del enemigo. En 1880 las baterías rodantes que se situaron en el Morro defendieron bizarramente la ciudad del bombardeo por parte del blindado Cochrane y fue el motivo de la construcción de la batería principal “Mártir Olaya” en lo que hoy comprende por un lado  el templo de la Virgen del Morro y en el lado opuesto la vista hacia el Salto del Fraile.

Prosigue narrando con convicción acerca de la línea de defensa que se dispuso en la batalla (esta vez acertó) y afirma que ahí se desarrolló la batalla, a dos kilómetros y medio de los terrenos que los señores Levy habían adquirido. Nada más erróneo ya que solo el Batallón Guardia Peruana No. 1 estaba situado a unos 100 metros de la playa de La Chira.

La batalla comenzó a eso de las 5am. y se rompió la línea por la parte central. Es así que todo el peso de la batalla se inclinó por la derecha hacia Chorrillos y el Morro teniendo como defensores al cuerpo de Iglesias (infantería) y las baterías de Panizo (artillería). El primero, Iglesias, al ser apoyadas por las baterías y después de una ardua pelea, lograron  conquistar las posiciones del cerro Santa Teresa, pero la superioridad de fuerzas que los acechaban por vanguardia y retaguardia los obligaron a retroceder hasta el malecón. En el intento por abrirse paso hacia la playa, es que Miguel Iglesias fue capturado, por la zona del Alto Perú y no en el Morro como se afirma.

El segundo, Panizo, apoyando a la infantería peruana y resistiendo a la división de Lynch que subía por Marcavilca y al Regimiento Santiago que subía por el Panteón hacia la batería Provisional. Efectivamente, la batalla comenzó a 2 kilómetros aproximadamente de la ciudad pero no de los terrenos que dice el Sr. Cock. Por lo tanto su explicación dista mucho de la verdad.

Cita a Carlos Dellepiane, un militar que es un buen referente en cuanto a estrategia se trata y para ello no es necesario ser exacto a la hora de describir una batalla. Pero al parecer el Sr. Cock no ha leído a este autor o quizás se refiera a otro Dellepiane con el mismo nombre de la obra o miente, porque el que conocemos, el mismo que escribió la “Historia Militar del Perú”, narra la crudeza con que se combatió en el ala derecha y el Morro Solar, en la misma área conmemorativa que el Sr. Cock dice con tanta convicción que no hubo batalla.

Menciona a Basadre como otro referente. Basadre escribió una historia general del Perú. Es obvio que en 7 u 8 tomos es imposible compilar detalles sobre cada aspecto específico de nuestra historia donde la guerra del guano y salitre es una porción de esta. Es por ello que narra genéricamente las acciones de batalla en este período, sentando las bases para futuras investigaciones y en el aspecto que nos interesa, Basadre sí narra la heroica defensa en el  Morro Solar. Otra vez el Sr. Cock trata de sorprendernos. Seguidamente muestra el paupérrimo y vergonzoso oficio que la Comisión Permanente de Historia del Ejército Peruano (CPHEP) plagió de mis notas y libro “La última Resistencia” (ver artículo Morro Solar: Jalón de orejas al CPHEP  http://rastrosdeguerra.blogspot.com/2011/12/morro-solar-jalon-de-orejas-al-cphep.html ), dando aparente validez a todo lo que dice.

El Sr. Levy indica que había ahí un polígono de tiro, muy cierto, y que los terrenos que están en disputa no tocan la parte alta e Insiste el Sr. Cock que han hecho un estudio de la zona y vuelve a afirmar que las baterías no entraron en acción porque el ataque no fue por ahí.

Aquí viene lo interesante cuando le preguntan si aparte de Dellepiane y Basadre existe otro historiador que toca el tema, el arqueólogo Guillermo Cock afirma que no, no hubo otro historiador. ¿Y Paz Soldán que cita el parte de Pedro Silva y dentro de este nombra al de Panizo? ¿Tomás Caivano? por citar algunos... ¿Ellos no eran historiadores y contemporáneos a esa guerra? Al parecer le faltó más estudio.

El coronel Vidal Panizo, hijo del coronel Arnaldo Panizo realizó durante su vida, junto a sus hermanos una activa campaña en torno a la actuación de los artilleros en la defensa del Morro Solar. Expuso en el año 1936 en la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia todo un discurso histórico del rol protagónico que tuvo su padre junto a sus artilleros en la defensa el 13 de enero. Poco más de una década atrás, en el año 1922, se formó una comisión con el fin de proponer las inscripciones que debía llevar el monumento al Soldado Peruano, así como los motivos que deben tener presentes para los bajos relieves (Acta del 22 de febrero de 1922. Archivo del Centro de Estudios Histórico – Militares del Perú)  y se determinó que la Batalla de San Juan tuvo 3 etapas: San Juan, Chorrillos y Morro Solar porque ahí se llevó a cabo la última resistencia de los artilleros. Es por ello que se hicieron los 3 bajo relieves que perennizarían el monumento y que hasta hace algunos años existían. La Municipalidad de Chorrillos logró quitar la última placa de bronce antes que se la robaran los amigos de lo ajeno. A pesar de los insistentes esfuerzos de este servidor, por intermedio de artículos, cartas y entrevistas a fin de evitar este saqueo, hoy desgraciadamente este monumento – mausoleo está abandonado.

Están registradas las conferencias de la escuela militar del teniente coronel Nicanor Beúnza en 1904 y 1909, sobreviviente de la batalla. Contamos con los relatos de Pedro Alcócer en La Chira, los testimonios del capitán Silverio Narvarte narrando los pormenores del Batallón Guardia Peruana No.1 y las actuaciones que tuvo defendiendo la zona de la batería Provisional frente al panteón y la persecución y matanza que tuvo una parte de este batallón en explanada de La Herradura. Existe un sinfín de relatos, testimonios de sobrevivientes de esa batalla que el Sr. Cock no ha leído, estudiado o no quiso darles crédito sabe por qué intereses. No está demás agregar los numerosos partes chilenos y relatos de corresponsales de época y por último, mi libro escrito en coautoría con el Sr. Ernesto Linares, el primero en tratar solamente el tema de las baterías de Chorrillos hasta su participación en la batalla del 13 de enero de 1881.

Continúa el Sr. Cock amparándose en Basadre, Dellepiane y en el deleznable informe de la CPHEP como si fueran la última palabra.  En un momento explica que existe un informe, “entre comillas, técnico [sic]” elaborado por una comisión que cree fueron dos historiadores, dos arquitectos y un arqueólogo y que no tiene sustento porque dice tendría que sustentarse en las autoridades, y se pregunta ¿Quiénes son las autoridades? El mismo responde, son el historiador del ejército (Dellepiane), Basadre y concluye insistentemente que no existió batalla en el Morro. Añade que el informe es un documento Ad Hoc, usado para denegar permiso a GREMCITEL para desarrollar su proyecto.

Definitivamente la forma de pensar del Sr. Cock es muy singular, ya que según su visión cualquier estudio que no tome como referencia a estos dos historiadores, carece de validez. Curiosamente dice que no quiere juzgar la intencionalidad de sus miembros, pero lo más resaltante es la siguiente frase: “…yo no sé si es por ignorancia o inocencia y es igual un informe errado… y tan errado que el mismo ejército peruano emite un informe que avala lo dicho [sic]”

Valiéndome de éstas interrogantes puedo concluir con convicción que el Sr. Cock definitivamente no es inocente. No he tenido la oportunidad de leer el mencionado informe pero puedo suponer que el equipo que lo elaboró tuvo mejor preparación para poder emitir sus conclusiones.

Es censurable que un plagio mal armado por la CPHEP manche a toda una institución y creo que las autoridades militares deben de tomar cartas en el asunto. Al menos yo tomaré las que la Ley me ampara para hacer valer mi protesta (si es que no recibo las disculpas del caso en el corto tiempo), por el robo de propiedad intelectual para favorecer algún interés diferente a lo que preparé en un estudio minucioso y detallado en fuentes.

Cualquier peruano que ve el video no puede ocultar su sorpresa y no decir de los chilenos, que deben estar esbozando una sonrisa ante tal disparate ya que en su historiografía cuentan con una completa documentación de las acciones en el Morro Solar.

Una lástima que en el Perú se recurra a esta clase de profesionales no preparados y que se presten para sorprender a quienes no tienen conocimiento del tema.

Es irónico que un simple aficionado que dedica sus tiempos libres a investigación en campo y archivos tenga que darle clases de historia a un supuesto especialista titulado.

Este artículo lo escribo con todo el derecho que la libertad de opinión me faculta para aclarar los hechos históricos tal como fueron en un video de difusión público, porque al no hacerlo estoy pecando de complicidad y contribuyendo a deshonrar la memoria, destinando al olvido, a esos miles de peruanos que lucharon por defender nuestro país en todo el complejo del Morro Solar. Cada persona tiene la responsabilidad de guardar la memoria de nuestra historia y no mutilarla como algunos pretenden hacerlo, sorprendiendo a los que vieran esta entrevista, con una serie de cuentos, inexactitudes y mentiras, resultando de este un insulto para la memoria histórica de nuestro país.



Nota: Grabado de época que muestra los regimientos chilenos Coquimbo y Melipilla subiendo por el brazo de Marcavilca en La Chira - Conchán y los cañoneos de la escuadra chilena hacia las posiciones peruanas. Foto de la mapoteca del Centro de Estudios Histórico - Militares del Perú

sábado, 31 de diciembre de 2011

Morro Solar: Jalón de orejas al CPHEP

Por: Juan Carlos Flórez Granda
 Circula hace varios meses por internet (*) el oficio No. 490 CPHEP/SCIH/07.00, fechado el 20 de diciembre del 2010, firmado por el Director de la Comisión Permanente de Historia del Ejército Peruano (CPHEP), dirigido al Sr. Issy Levy, presidente ejecutivo de GREMCITEL S.A., remitiendo “opinión histórica sobre localización geográfica de la posición de nuestro Ejército en los enfrentamientos con la milicia de Chile en la batalla de San Juan” (sic). Dejo en claro que este documento lo bajé de internet hace un par de meses atrás y el enlace figura al final del artículo.

En la carta de presentación se indica que la CPHEP “ha realizado la investigación pertinente”, citando al historiador Carlos Dellepiane cuya obra Historia Militar del Perú es un referente que contribuye al estudio táctico, de estrategias, durante la pasada guerra del Guano y Salitre que Chile nos declaró en el año 1879.

Comienza el oficio narrando los antecedentes de la disposición de la línea de defensa con pequeños errores de apreciación, que no son materia de discusión, pero que en términos generales nos grafica el escenario en esa época.

Continúa el oficio con una simple y generalizada descripción geográfica indicando el ala derecha defendida por la División de Iglesias pero se enreda en las posiciones puesto que, considerando solo el brazo de Marcavilca, existían 3 batallones: Guardia Peruana No.1, Cajamarca No.3 y Ayacucho 9 de diciembre No.5, comandados por el coronel Mariano Noriega y conformaban la 1ra. División del ejército del Norte, cuyo cuerpo general estaba al mando de Miguel Iglesias.

Lo curioso de este informe es la familiaridad en las citas, comentarios, estilo de escritura con algunos insignificantes cambios de palabras, medidas realizadas años atrás en trabajos de campo, citas en número de palabras sacados de archivos públicos y personales, estudios realizados por este servidor y que fue tronco y estructura para culminar mi libro en co-autoría con el Sr. Ernesto Linares, titulado “La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881”.  En otras palabras han copiado mis notas hasta las citas y fuentes para narrar el desempeño de la batalla por esa área sin siquiera mencionar a los autores y/o la fuente y encima lo han hecho mal.  Caso contrario, sí citan claramente al general Dellepiane para complementar “su estudio”.

El informe concluye, después de un deficiente análisis, producto del desconocimiento del tema,  que “la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú (CPHEP), puede afirmar, a la luz de los documentos o partes de guerra oficiales que, los terrenos adquiridos al Estado Peruano por la empresa GREMCITEL y que se adjuntan en un plano demarcado en líneas azules, no constituyen escenario de esta heroica resistencia, no debiendo ser considerados dichos terrenos como Patrimonio histórico cultural de la Nación, en vista que en dichos lugares no se desarrollaron las acciones principales de la batalla de San Juan”.

Vergüenza ajena me da esta conclusión y malestar e indignación.

Vergüenza ajena por atribuirse estudios de otros, forzando una conclusión que difiere de la verdad histórica en un informe donde las ¾ partes del documento es un plagio mal armado. El parte de Panizo, del Batallón Coquimbo y Melipilla, la conferencia de Nicanor Beúnza y otros, son parte de un todo. El informe ha obviado los relatos de los militares Silverio Narvarte, Pedro Alcócer, Miguel Valleriestra, sargento Luís Aguirre Benavides, las conferencias del coronel Vidal Panizo en la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, los informes de la comisión que determinaría las leyendas en el monumento al Soldado Desconocido y muchos otros que están incluidos en el libro “La Ultima Resistencia”, publicado a mediados del año 2010 y cuya obra demuestra clara y fehacientemente que en todas las áreas descritas sí hubo batalla y quiénes fueron los que la defendieron.

Todo el conjunto llamado Morro Solar fue el escenario accidental y principal de batalla que tuvo su corolario en lo que hoy es la capilla de la Virgen del Morro, último bastión de defensa peruana el 13 de enero de 1881.

Malestar e indignación por copiar trabajo intelectual sin antes solicitarlo ni citar las fuentes como se señala en el libro (porque hasta correo electrónico de los autores se adjunta) y por la grave responsabilidad de la institución al que hacen atribuirse el estudio, atentando contra nuestra historia y de los que pelearon en el pasado por defender nuestro país. Para estos señores, toda esa gente de todo origen que pelearon en el Morro y alrededores nunca existieron. Fueron producto del imaginario popular o la fantasía al mismo estilo de una historieta. ¿Qué dirán el día de mañana?

Como indica la presentación del oficio, “Según el texto único ordenado de la Ley No. 27806 – Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, decretado por el Supremo Gobierno en que se unifican dispositivos legales, relacionados al derecho de las personas naturales o jurídicas a tener acceso a la información que posea o produzca la Institución…”, es que protesto por el mismo medio por utilizar trabajo intelectual sin previo permiso. Si bien los partes y relatos son de dominio público, al menos han debido tener la “delicadeza” de no copiar el mismo número de comas y letras. Mis comentarios han sido fiel calco de los escritos originales y tenemos con el Sr. Linares todo el material de borrador y final para probarlo.

Nosotros somos los únicos que hemos escrito sobre la batalla utilizando como fuentes los partes chilenos del Melipilla y Coquimbo, así como los relatos de Alcócer y Silverio Narvarte.

En cuanto al parte del coronel Arnaldo Panizo también lo hemos sacado del olvido para colocarlo en el contexto que debe ser y que es el tema central de estudio. Antes de nosotros, nadie lo utilizó para un estudio de las batallas, ni siquiera Basadre ni Dellepiane, solamente el teniente coronel Nicanor Beúnza y el coronel Vidal Panizo en sus respectivas conferencias pero no para un libro.

La Última Resistencia es la primera obra en su género que narra el por qué de las baterías del Morro Solar, su situación estratégica y geográfica, su desarrollo, importancia durante la defensa de Chorrillos el 22 de setiembre de 1880, para culminar con la última resistencia del ejército peruano el 13 de enero de 1881. Se incluye el armamento empleado, número de tropas, quiénes la comandaban, biografías de soldados y oficiales, etc. Es un trabajo que sintetiza años de investigación en archivos, bibliotecas, trabajos de campo y que en el futuro se ampliará y afinará más con nuevos hallazgos.

No opinaré más sobre el contenido histórico de este oficio. Creo que cualquier persona medianamente entendida en el tema podrá sacar sus conclusiones pero es lamentable que este pueda servir para sorprender a toda una institución y a los interesados.

Necesito una explicación al respecto. ¿Quiénes han sido los autores de este oficio que atenta contra los intereses peruanos utilizando fragmentos de estudios que sí concluyen que hubo batalla en esa zona? Exijo las reparaciones del caso a no ser que crean pertinente presentar mi protesta ante las instituciones correspondientes.